¿Puede ser el turismo ser un cimiento para la reactivación?

CUATRO CIMIENTOS FIRMES PARA LA NUEVA CORUÑA

DEBATE VIRTUAL: DESPUÉS DE LA PESADILLA VIENE LA ILUSIÓN: UNA NUEVA CORUÑA SE DEJA VER.

 PROPUESTA: El turismo que, hasta hace poco, era considerada actividad complementaria, al igual que  las actividades relacionadas con el ocio urbano, se han convertido en los últimos años en una función económica básica para la ciudad, y especialmente para las actividades más afectadas por el confinamiento: la hostelería, restauración, alojamiento,  empresas de servicios turísticos e industrias culturales. Y, hasta hace poco, no solo marcaron la pauta en la creación de empleo, también fueron una de las muestras más evidentes del proceso de creatividad e innovación que caracterizó el desarrollo de la ciudad en los últimos años. El centro de La Coruña, especialmente, emergió con fuerza como un espacio de ocio, donde se fueron fraguando negocios relevantes y cuya área de atracción habitual superó la del área metropolitana y alcanzó a otros lugares de toda Galicia e incluso del resto de España. La ciudad, haciendo de nuestra ciudad uno de los refrenes entre los destinos de turismo urbano en España. La ciudad se hizo cada vez más cosmopolita de la mano de su economía creativa.  

Esta trayectoria experimentó, con la pandemia, un cambio radical de situación. Por eso, ahora debemos preguntarnos si este segmento de la economía urbana puede volver a consolidarse como uno de los cimientos para la recuperación de la ciudad desde el punto de vista de la economía urbana. El diagnostico ya está hecho y a corto plazo apunta a una desaceleración y cierre de empresas, que es general a todas las ciudades, más donde el peso del turismo es mayor. El camino de salida también está marcado: ser un destino seguro, saludable, sostenible, calmado y de calidad. Nadie quiere volver a la masificación anterior, pero ahí está el dilema ¿cómo hacer para compaginar la seguridad, la sostenibilidad y la calidad con la recuperación de la rentabilidad anterior y del ritmo de crecimiento del empleo? Ese es el problema. Como primera respeusta tenemos dos factores positivos: el efecto promocional del Xacobeo que puede acelerar el ajuste, y, sobre todo, la pronta recuperación de la demanda y el consumo interno, gracias a la fortaleza del tejido empresarial.

A cada ciudad le corresponde trazar su propia hoja de ruta.  A La Coruña también, porque, a pesar del declive inevitable a corto plazo, que la administración local trata de paliar con medidas de apoyo, hay ventajas competitivas para poder pensar un horizonte más amplio y volver a ser un referente en las actividades relacionadas con el turismo y el ocio. Aunque sea de otra manera. Propondré algunas ideas para reinventar la ciudad como destino turístico emergente.

 LA OPCIÓN DEL TURISMO COMO FACTOR DE RECUPERACIÓN ECONÓMICA

Todos los analistas coinciden en que no es posible pensar en el turismo como una palanca para reactivar la economía a corto plazo, y que las comunidades que tiene mayor dependencia del turismo serán las que arrastren más paro en un escenario próximo. No deja, por ello, de ser paradójico que en esta reflexión sobre la reactivación tras la crisis, lo siga considerando como uno de los cuatro cimientos para la recuperación de la economía urbana y de su actividad habitual. Y lo hago porque el efecto de arrastre que tiene para un amplio sector de servicios difícilmente puede ser sustituido por otro motor de crecimiento. Estamos pro tanto ante una actividad necesaria para recuperar la ciudad y estratégica para reforzar o mantener su dinamismo. Esa es la razón que considero.

Hemos asistido a una intensa renovación de la hostelería, que ocupa la mayoría de los locales del centro de la ciudad, y también de los barrios; una restauración expansiva e innovadora que está haciendo de la ciudad uno de los destinos gastronómicos principales. Los alojamientos hoteleros han sido también sometidos a una profunda reforma y cinco nuevos proyectos hoteleros están en marcha en el área. Se han creado empresas de servicios turísticos y de transporte especializado, empresas de eventos y congresos, de gestión de cruceros marítimos, salas de conciertos, teatros, espectáculos en general, y muchas otras que no cabe enumerar. Todas ellas, necesitan que se mantenga y crezca la llegada de visitantes y de clientes de fuera de la ciudad, para complementar la demanda interna y así mantener su nivel de actividad, de innovación, de emprendimiento y de inversión. Nuevas iniciativas hosteleras,   algunas importantes, estaban en marcha, en el Parrote, en Papagayo, en Agrela, en Riazor. Y lo mismo ocurre en el área metropolitana, donde Oleiros y Sada estaban experimentando un buen momento económico. Y de su mano se activaban la artesanía, el pequeño comercio y otras actividades y eventos, que contribuían a dinamizar el centro de las ciudades y a ofrecer a coruñeses y visitantes una imagen abierta de ciudad cosmopolita, animada y acogedora. Y eso no lo debemos perder, aunque sea de una manera distinta.

Las hasta hace poco locales semivacíos del centro de la ciudad y de algunos barrios se han reactivado con esas actividades, configurando la principal oferta de ocio y actividades culturales de Galicia, tanto los fines de semana como en los periodos vacacionales, cortos o largos. Esa especialización, difícilmente puede tener otra alternativa para recuperar la rentabilidad perdida. Necesita   volver a atraer a aquellos visitantes de cerca o de lejos, de dentro o de fuera, de un día o de varios que con su presencia en el centro de la ciudad aportaban a esos cientos de negocios y miles de empleos el dinamismo que caracteriza a nuestra ciudad. Desde esta perspectiva, como ya antes dije, el turismo urbano y el ocio han dejado de ser una actividad complementaria para convertirse en un cimento necesario para la recuperación urbana.

Contamos con argumentos  a favor que no todas las ciudades pueden ofrecer , como son la fortaleza de la demanda interna que, en general podrá mantener una aceptable capacidad adquisitiva, gracias a la fortaleza y el compromiso con la ciudad de nuestras  principales empresas, también porque esas mismas empresas seguirán a corto plazo alimentando el flujo de viajeros que contribuirá con sus desplazamientos laborales a reactivar la actividad aeroportuaria,  la oferta hotelera,  la gastronómica y a la comercial, principalmente. Eso es ya una garantía, pero sigue siendo necesario también que las empresas del sector turismo-ocio y las autoridades competentes trabajen coordinadamente para reforzar la atractividad de la ciudad. Para hacerlo contamos con valores y oportunidades.

Y todo ello, como antes he dicho, sin olvidar un hecho coyuntural pero importante: el Xacobeo 21. De su mano la Xunta hará un gran esfuerzo inversor y promocional de Galicia que, aunque concentre su focalidad en Santiago, siempre contribuye a dinamizar las ciudades cercanas. Es una acción estratégica singular engancharse a ese esfuerzo promocional para acelerar la recuperación de las actividades turísticas y de ocio. Precisamente por eso, la sucesión de Xacobeos que el año 21 comienzan, aporta una oportunidad que , junto con las fortalezas locales o endógenas , aportan a estas actividades un valor estratégico sobre el cual cimentar le futuro.

EL MODELO TURÍSTICO A PRUEBA.

Lo sabemos: el sector económico más afectado por la pandemia es el turismo. Ya ha caído de la tabla la Semana Santa y ya veremos cómo se presenta el verano. A la paralización forzada se añaden las consecuencias que la inseguridad ante el virus pueda tener en la demanda. Y no solo los extranjeros; muchos españoles limitarán su radio de movimiento y utilizarán su coche: el road trip ganará adeptos. Además, como la capacidad adquisitiva quedará mermada para muchas economías domésticas, se reducirá la demanda; pero aun así para los españoles la España Verde, y dentro de ella Galicia, seguirá siendo una buena opción por su entorno más saludable. Está por ver lo que harán los portugueses, nuestros principales clientes vacacionales del otro lado de la raya.

En los otros países europeos, las cosas pueden ser de otro modo. Muchos visitantes potenciales también notarán la caída de rentas, y otros optarán por el turismo interno como opción preferente, como la propia Unión Europea ha recomendado alguna vez. Quienes busquen el sol dudarán si dirigirse a nuestras costas por la pérdida de imagen y el temor al contagio. Ya sabemos que el turismo es muy sensible a estos hechos. Las Canarias y Baleares tienen más ventajas para recuperar su imagen de destino seguro, por su menor incidencia e insularidad, pero está por ver qué pasa con el transporte aéreo.

Para Galicia, hay datos que ya podemos dar por seguros: reducción del número de visitantes, menos capacidad adquisitiva, caída del transporte aéreo, y opción preferente por destinos sostenibles, saludables y de baja frecuentación. Esto que desde el punto de visa del sector puede parecer negativo, desde la perspectiva del destino puede convertirse en positivo. Razones: se evitará el efecto de la masificación en algunos destinos y la oferta tendrá necesariamente que orientarse a la calidad y a la sostenibilidad del producto y del destino. Ya ahora ocurre, pero será más determinante. Si la búsqueda de la calidad ya requería mejorar la presentación e higiene de los locales, ahora los criterios de seguridad sanitaria lo pondrán mucho más exigente. Todo esto tendrá un coste y no será fácil compaginar la calidad con el precio contenido, y ese será uno de los dilemas a lo que tendremos que responder. ¿Seguiremos siendo competitivos si hay que aumentar los precios? Deberíamos conseguirlo porque es el mejor camino para ser sostenibles.

Al final, este cambio forzado puede funcionar como una corrección de excesos cometidos y como un acicate para valorar más lo nuestro: el paisaje, el patrimonio, y como siempre la gastronomía. Lo mismo pero con más calidad, con más diseño, con más higiene, con más seguridad, y con productos auténticos. El ecoturismo, la cultura local, el turismo sostenible en general, las actividades en plena naturaleza, sea marítima e interior, serán los mejores acompañantes de un Xacobeo que es más necesario que nunca, pero que también necesita una readaptación a las nuevas condiciones. Tenemos muchas ventajas, pero también mucho que hacer.

PODEMOS SER UN DESTINO SOSTENIBLE DE EXCELENCIA.

Este es el contexto en el que se moverá la demanda turística de La Coruña. Nuestra oferta de servicios tendrá que adaptarse a las condiciones de la nueva demanda: saludable, segura, sostenible. Y la promoción del destino tendrá que hacerse también desde estos parámetros. Y en eso La Coruña y especialmente su área metropolitana, tiene muchas ventajas. Somos una ciudad más sostenible y como muestra algunos logros recientes: la apuesta del gobierno local por la peatonalización, el calmado de tráfico, el reverdecimiento de calles y paseos; la orientación hacia  una gastronomía sana y con productos de proximidad de excelente calidad, una cerveza local deliciosa, unos paseos y miradores litorales en toda el área metropolitana de bellísimas panorámicas, una ruta de cicloturismo que abarca ya el perímetro de toda la bahía, y sobre todo, con unos alrededores que son Reserva Mundial de la Biosfera, como reconocimiento al desarrollo sostenible, y que se está preparando para convertirse en el destino de ecoturismo y turismo verde de referencia en Galicia. También la suavidad del clima, nos está convirtiendo en refugio de los tórridos estíos meridionales, generados por el cambio climático. Son todos factores a favor. Y aún nos quedan otras dos cosas: el patrimonio cultural material e inmaterial, y la novedosa oferta de hoteles singulares. Principalmente en Oleiros, como son las cabañas nórdicas de Canide, el astrohotel de As Margaridas, le ecohotel de Santa Cruz, el hotel de golf del pazo de Xaz, y nuevos proyectos de renovación en la misma línea.  Y eso sin contar, los activos culturales, los museos de todo tipo, los festivales y conciertos, más un largo etcétera. Son elementos suficientes para poder presentar La Coruña como un destino excepcional de turismo urbano sostenible.

Y por si esto fuera poco, La Coruña es el punto más accesible para recorrer la Costa da Morte, pasear por el parque natural de las Fragas del Eume, o asombrarse con el Ortegal que posiblemente sea pronto declarado Geoparque por la  UNESCO, o  acercarse a Santiago de Compostela ,a menos de media hora en tren. Y para colofón, recuperar como símbolo renovado el tranvía histórico uniendo dos espacios naturales y culturales tan significativos con el parque celta de la Torre de Hércules, y el parque del Monte de San Pedro, pendiente de valorización todavía.

Muy pocas ciudades españolas pueden ofrecer unas cualidades semejantes. Quedan cosas que hacer, principalmente en el ámbito de la presentación de los recursos y de la valorización de esos recursos, sean paisajístico, culturales- materiales e inmateriales- o de otro tipo, pero ya hay todo lo necesario para crear productos turísticos dotados de fuerte identidad, y dentro de uno de los destinos de turismo urbano sostenible más competitivos y mejor preparados para alcanzar la excelencia de toda España. Es ya una  buena base para renovar la oferta turística y volver a atraer a los visitantes de siempre, pero también a otros que pueden encontrar aquí lo que las nuevas realidades requieren, y que los destinos masificados del litoral ya no pueden ofrecer. Tenemos oferta propia para ser destino de referencia en turismo urbano, y tenemos un mercado en España y en Portugal donde conservamos una imagen de marca de prestigio. Estamos a tiempo, tenemos tiempo y podemos hacerlo.

 EL TURISMO Y EL OCIO COMO UN ACTIVIDAD PRODUCTIVA: LA INDUSTRIA CREATIVA.

En La literatura económica anglosajona el turismo y la cultura se consideran como un tipo particular de industria. Por eso se habla del turismo como la primera industria mundial y de las industrias culturales como soporte de la industria creativa. Es una industria propia de sociedades desarrolladas con altos niveles de renta, con elevada capacidad de gasto y con un aumento progresivo de tiempo libre.  En ese contexto, se produce un crecimiento continuo de la oferta para satisfacer ese mercado de productos de ocio o tiempo libre. Lo que antes era solo una actividad de servicios locales, ahora funciona como un nuevo tipo de industria. ¿Cuál es la diferencia? En el nuevo modelo social o socioeconómico de las sociedades avanzadas, se necesita crear productos nuevos o añadir valor a los tradicionales para captar el interés de un mercado de consumo creciente, que busca experiencias nuevas. Son productos que requieren un proceso de “fabricación” creativo, en el que los intangibles adquieren un singular valor.  Por eso, se habla de industria turística y de industria cultural, para referirse a aquella que fabrica productos turísticos y culturales para atraer clientes en el mercado interno pero también externo; un mercado que, por la naturaleza del consumo, tiene en la diferenciación del producto, en la imagen de marca, y en la creatividad su principal requerimiento.

Un ejemplo es la restauración, que ha pasado de ser una simple elaboración de alimentos para satisfacer la demanda básica del individuo, a una actividad creativa orientada a la satisfacción del acto de consumo, de un público que busca la novedad y la calidad por encima de todo. Por eso la gastronomía adquiere el rango de una industria creativa que genera continuamente nuevos productos, en un mercado cada vez más innovador y más abierto. Y lo mismo podíamos decir de las actividades artesanales, artísticas y de diseño, desde la moda a la cerámica, la porcelana, el vidrio, etc. Son formas de producir, son manufacturas creativas destinadas a un consumo más culto que busca la sofisticación como valor. Y a estos dos ejemplos podríamos añadir la industria audiovisual, la cinematográfica y otras. Como antes he dicho, todas tiene en común e dos cosas: primera, que dan lugar a un proceso de fabricación de productos que tiene un elevado componente creativo, segundo que se inscriben dentro de una industria cuya principal materia prima son los productos intangible.

Por sus características son privativas de las grandes ciudades a las que aportan una imagen de ciudad creativa que constituye uno de sus principales atractivos y de sus ventajas comparativas para la atracción de usuarios de fuera o visitantes, que forman la demanda del turismo urbano. Como es lógico, cuanto más evolucionado sea el entorno social y cuanto mayor sea la renta, mayor será también la demanda y, como efecto directo, la producción de intangibles o lo que es lo mismo de la industria del consumo de calidad. De ahí que a la tradicional corriente turística que visitaba las ciudades para conocer o inventariar visualmente o fotográficamente, los recursos histórico-monumentales, se haya sumado, una nueva corriente de turismo urbano que busca, en primer lugar, la amenidad urbana, la creatividad, el cosmopolitismo, y la diferenciación aplicadas  a entornos locales originales o identitarios como atractivo principal. Eso es lo que denominamos turismo urbano. El principal atractivo es la propia ciudad como experiencia vivencial.  Y La Coruña es hoy una ciudad con muy buena imagen, con imagen de ciudad creativa. Como en su día titulé un estudio que pueda encontrase en esta web.

Vistas así las cosas, estas actividades urbanas, que antes se consideraban como parte de un terciario comercial o de intercambio de productos para el consumo interno básico, ahora adquieren un nuevo valor añadido para la creación de destinos creativos de turismo urbano. Esta modalidad de turismo valora mucho  las actividades urbanas de calle, como  el comercio pequeño, las actividades y equipamientos culturales, la  restauración , los hoteles con encanto y de diseño, las actividades deportivas y al aire libre, o las experiencias de turismo urbano sostenible y  de ecoturismo en áreas periurbanas. De todo eso tennos mucho que ofrecer.

La Coruña de hoy, es un destino mal comercializado y peor promocionado, y a, pesar de ello, en los últimos años se ha consolidado como una de las ciudades más atractivas para las nuevas corrientes turísticas. La moda, la cultura, la gastronomía, el paisaje, la atmosfera abierta y acogedora, el estilo de vida, la idiosincrasia cultural y social son señas de identidad.  Como lo es, y muy especialmente Inditex, que se ha convertido en un foco de atracción de talento creativo, en el ambiro del diseño, de la moda, de la tecnología y otros muchos que se trasmiten a otros ámbitos de la ciudad. A su vez generó un moviente importante de turismo internacional de negocios que sostiene todo el año una parte significativa de esa oferta, desde el aeropuerto hasta los hoteles.

La Coruña de hoy es una ciudad intermedia pero con una imagen y oferta, especialmente de ocio, que sigue las tendencias de las grandes ciudades de la innovación mundial. Y eso es una gran ventaja para lograr una recuperación de la actividad económica a través del turismo urbano.

No es de extrañas que en los estudios de mercado de algunas multinacionales hoteleras, nuestra ciudad figure entre las más interesantes para invertir de España en el segmento del turismo urbano. La Coruña es la única ciudad gallega que forma parte de un selecto grupo de ocho ciudades de referencia para los inversores.   Y es en esa fortaleza en la que me baso para proponer el turismo urbano como uno de los cimientos estratégicos para la recuperación económica.

UNA PROPUESTA PARA REACTIVAR EL TURISMO URBANO.

El turismo urbano, como producto propio, es una oportunidad que hasta ahora está ausente de la actividad promocional, centrada en productos interesantes pero en algunos casos secundarios, sin ventajas comparativas suficientes para competir con éxito, o solo como destino subordinado de otras ciudades (caso del énfasis en el Camino Inglés). Y está bien, porque todo lo que ayude a atraer visitantes es positivo, y de hecho funciona, pero para que pueda ser un motor de arrastre, como la nueva ciudad requiere, ha de basarse en su principal ventaja comparativa, que es también su principal oportunidad:  el turismo urbano creativo y sostenible. Al menos así lo veo yo. Un valor de posicionamiento que tiene la ventaja de ser complementario de Santiago de Compostela, que por su cercanía pueden funcionar como un destino conjunto.

Resultado: La Coruña de los visitantes de fin de semana, los veraneantes de siempre, de los cruceristas, de los congresistas, de los excursionistas son, entre otros, tipos de turismo en los que ya estamos bien posicionados. De cara al futuro, hay segmentos que ya no se recuperarán a corto plazo, como congresos y cruceros, o lo harán parcialmente, pero hay otras opciones que sí.  La ciudad puede apostar por un nuevo tipo de turismo urbano sostenible. Tiene un gran potencial y muchas ventajas, entre ellas estar rodeada de una Reserva de la Biosfera, algo que ninguna otra ciudad española puede ofrecer, y que en tiempos de búsqueda de espacios saludables es una ventaja importante. Pero todo esto hay que articularlo.

En la Reserva de la Biosfera, de cuyo comité científico soy miembro, estamos trabajando en un ambicioso plan de ecoturismo y de turismo sostenible desde hace años, y pronto podrá ser presentado como un destino de turismo verde, donde las marcas de calidad homologada para los productores y los restaurantes se extiende ahora a los alojamientos.  El plan de recuperación del turismo de la ciudad aún no se ha planteado, al menos públicamente.

Hay que reinventar el destino. Incluso pensando en el mercado de proximidad, es decir pensando en viajeros o visitantes de los entornos cercanos: de Asturias, León y de Portugal, La Coruña puede ser un destino especialmente atractivo por tener una imagen de ciudad hermosa, cosmopolita y creativa. Además de los reclamos tradicionales (torre de hércules, gastronomía, museos), tenemos en cartera muchos otros que se pueden poner en valor y que son para la mayoría desconocidos. Hace falta imaginación y tener visión de futuro. Es como yo lo veo en este momento.

ASÍ LO ESTÁN HACIENDO OTRAS CIUDADES.

 Es pronto todavía para que surjan nuevas experiencias de éxito, porque de momento el objetivo de todas las ciudades, afectadas por el prolongado confinamiento, es dotar de liquidez y dar ventajas económicas a los pequeños empresarios del sector de la hostelería, y a los pequeños hoteles para hacer frente a la situación. Recuperar la liquidez, rebajar tasas e impuestos, flexibilizar el mercado laboral, y especialmente compaginar las exigencias de seguridad con las pequeñas dimensiones de muchos de los establecimientos. Tal como hoy se presentan las cosas, muchas de las costumbres que hacían de nuestras calles gastronómicas un ejemplo de vida y de diversión, no podrán mantenerse igual. Algún día podremos volver a ello, y con nuevos hábitos de higiene y de calidad cuyo resultado puede dar lugar a una oferta mejor que hasta ahora. Siempre fue así, las crisis obligaron a costosos ajustes que, con el tiempo, actuaron como factores de innovación y mejora.

Por la situación creada, son pocas las ciudades que además de hacer frente a las necesidades inmediatas, estén pensando en nuevas salidas para reposicionarse como destino seguro y sostenible, pero las hay, y de aquí en adelante surgirán muchas propuesta. Entre mis lecturas recientes, estas son las que he encontrado:

  • Crear una red de hoteles sostenibles con encanto, para favorecer su comercialización en un mercado modificado.
  • Crear una marca en red de restaurantes con calidad y producto de proximidad.
  • Diseñar paquetes turísticos combinados con transporte incluido (minibuses, uber/cabify, etc) para fines de semana y escapadas en general.
  • Poner en marcha acciones promocionales del destino gestionadas por empresas especializadas en trabajar en red.
  • Negociar tarjetas con los gestores y propietarios de recursos.
  • Organizar rutas en bicicleta, senderismo o a vela, con servicios de apoyo incluidos.
  • Vender productos turísticos personalizados gestionando conjuntamente todos los recursos.
  • Vender a través de mayoristas ofertas y productos cerrados
  • Crear paquetes de road trips con aplicaciones digitales.
  • Estas y otras ideas las estamos aplicando también en la Reserva de la Biosfera Mariñas-Mandeo, pero son extensibles a la ciudad, pues al fin y al cabo ambas deberían ofertar un destino coordinado.

RESUMEN FINAL:

Tenemos un potencial urbano diferenciado: somos según los estudios de mercado el principal destino potencial de turismo urbano del Noroeste español. Estamos rodeados pros una Reserva de la Biosfera que es garantía de innovación y sostenibilidad. Estos son nuestros valores:

  • Gastronomía y ocio.
  • Red de museos y patrimonio cultural.
  • Industrias creativas y shopping: música, diseño, moda.
  • Geografía urbana y paisaje: combina el turismo verde con el turismo azul.
  • Ser el vértice geográfico de la Galicia más sostenible y más identitaria: Costa da Morte, Golfo Ártabro, Rías Altas, Itinerarios Culturales Europeos, monumentos incluidos en la lista de la UNESCO etc.
  • Y, sobre todo, la ciudad sigue teniendo un estilo de vida propio.

Mirando lo que hicieron otras ciudades, vemos que nos faltan cosas, como pueden ser:  un hotel urbano singular de diseño para el turismo  de calidad, e incluso un hotel balneario (talasso); oferta de paquetes hoteleros integrados de fin de semana ( conciertos,  festivales, actividades culturales, casa del agua, golf, equitación, cilcoturismo etc,);  un centro de comercialización de productos turísticos; nuevas aplicaciones digitales para una plataforma de comercialización on-line (Smart City), un centro de visitantes-museo de la ciudad, un mercado artesano permanente, y recuperar el tranvía turístico que en su día  estuvo  entre los diez más pintorescos del mundo.  Son algunas carencias para la excelencia, pero  estamos en magníficas condiciones para hacer del turismo y el ocio un cimiento estratégico para reactivar la ciudad.

Muchas cosas de las que tenemos pueden valer, como hasta ahora ha ocurrido, pero hay que reinventar el destino para reforzar la atractividad de la ciudad, y para aumentar su competitividad en un mercado modificado. Y para eso tenemos que valorizar mejor los que tenemos. Y si es posible incorporar algunos nuevos. Para eso, sería conveniente consensuar una nueva estrategia operativa, en la que participen todos los agentes económicos y todos los municipios del área metropolitana para crear un destino turístico único.

Para ello, es preciso ampliar el actual formato del Consorcio de Turismo o reforzarlo con un Patronato de Turismo, para abrirlo a empresarios del sector, instituciones relacionadas, expertos y creativos. Entre todos será más fácil pensar y conducir la salida

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