Las instituciones económicas de Vigo trabajan (juntas), las de Coruña ¿se divierten?

Haciendo un repaso a las noticias de esta semana, me encuentro con algunas sorpresas sobre la instalación en España de grandes empresas creadoras de miles de empleos. Por ejemplo Amazon instalará un gran centro logístico en Huesca con 7000 puestos de trabajo directos. Los chinos están invirtiendo en el sector de la automoción en Zaragoza reforzando su potencial industrial para el coche eléctrico.  Airbus está renovando su instalación es en el polo aeronáutico de Sevilla, Málaga refuerza su parque tecnológico como polo internacional de industrias tic, y tanto Zaragoza como Valencia y Alicante están recibiendo nuevas sedes de empresas que se deslocalizan de Barcelona. Mientras aquí seguimos cifrando el futuro en los Xacobeos.

Así no es extraño que las nuevas inversiones en infraestructuras estratégicas se desplacen hacia el eje mediterráneo. Pero lo mismo pasa en el eje atlántico portugués, donde nuevas empresas buscan lugares para asentarse, entre ellas la planta de Google en Lisboa, y la capital lusa construye un gran aeropuerto internacional nuevo. Por eso tampoco es de extrañar que a la hora de planificar las inversiones en los nuevos corredores ferroviarios de mercancías y en la liberación del peaje a las grandes autopistas, la conexión directa con el frente marítimo atlántico portugués siga en importancia al eje mediterráneo.

Como siempre ha ocurrido, las inversión en infraestructuras se dirigen, como es razonable, hacia donde van las grandes inversiones productivas privadas.  Una vez más Galicia se queda disfrutando del Camino de Santiago pero al margen del nuevo desarrollo económico regional. Lo cual es doblemente grave porque solo el empleo y la inmigración ordenada pueden devolver a Galicia el dinamismo demográfico, con planes de impulso- así se llaman- que según parece solo miran a las políticas sociales, también necesarias, sin avanzar en políticas económicas de desarrollo regional.

Sin embargo hay una excepción: Vigo. La ciudad metropolitana del sur de Galicia, que siempre ha destacado por su carácter emprendedor, vuelve a estar en línea. Y eso a pesar de que en los últimos tiempos una buena parte de sus grandes empresas se han vendido a los chinos o a otros inversores (Censa, Albo, Povisa, Pescanova, Barreras), o incluso han cerrado sus instalaciones, quedándose la ciudad olivica sin aquel plantel empresarial del que antes tanto podía presumir.  Curiosamente ese papel ha sido asumido en las últimas décadas por el área metropolitana coruñesa donde las importantes iniciativas privadas hacen que en la ciudad estén las mayores empresas gallegas, los principales grupos empresariales y que en ella   se concentra la riqueza, el capital y las mayores rentas, como los diferentes informes estadísticos exponen frecuentemente. Pero incluso, siendo esto así, y a diferencia de las zonas económicas más dinámicas de la península antes citadas, aquí no tenga reflejo en las inversiones públicas en infraestructuras pendientes o necesarias para el desarrollo económico metropolitano o para la liberación de peajes. Somos los únicos gallegos que no nos beneficiamos de los peajes en la sombra de la Xunta, que en parte pagamos a través de los impuestos, y que seguimos sin una red arterial metropolitana adecuada a nuestra realidad económica y demográfica. Estamos empezando a ser una anomalía inversora del sector público en Galicia y en España.  Afortunadamente una vez más las iniciativas privadas van muy por delante de las públicas. Y eso no es una buena situación, aunque siempre sea mejor que la contraria.

Y retomando el caso de la metrópoli viguesa; voy a citar algunas iniciativas, resultantes de la cooperación público-privada, que demuestran la afirmación antedicha:” Vigo está en línea”.

1) Primero en lo referente a la autoridad portuaria. Está avanzado el establecimiento de una línea de ferries con Inglaterra e Irlanda, con el beneficio que eso puede aportar al comercio y al turismo. También acaban de anunciar que han conseguido convertir al puerto en central de descarga de fruta de Latinoamérica, lo que sin duda contribuirá a mejorar notablemente sus cifras de negocio y el valor añadido generado. En Coruña solo se habla de subvenciones para obras en el puerto exterior mientras las oportunidades pasan por delante.

2) La ciudad viguesa de la mano del alcalde y Zona Franca se ha postulado con Zaragoza y alguna otra candidatura para atraer una planta de baterías de litio que está buscando nueva localización. Son miles de empleos.  Ciertamente que la capital aragonesa esta mejor posicionada pero eso no impide que Vigo juegue con fuerza sus cartas ante el ministerio.

3) Son las mismas cartas que ponen sobre la mesa para asegurar determinadas infraestructuras de acceso y que las instituciones locales en colaboración con las asociaciones empresariales defienden, para que  el corredor ferroviario del Noroeste conecte directamente el puerto de Vigo con los grandes corredores peninsulares,  quedando La Coruña en posición secundaria, aunque se diga que eso es solo para conseguir determinadas inversiones europeas para financiar la salida sur del ferrocarril de Vigo que conectaría directamente la ciudad y el puerto  con el eje portugués y a las terminales marítimas  con su nueva zona logística y puerto seco de la Plisan. Un plan bien pensado pero que, de ano acometer otras inversiones dejarían tocada la competitividad económica coruñesa, principalmente la relacionada con la atracción de empresas logísticas e industriales.

Son solo algunas noticias económicas recientes, pero suficientes para demostrar el renovado empuje de las autoridades viguesas en cuanto a la promoción y posicionamiento de su ciudad. Por eso vuelve a estar de actualidad aquel conocido dicho: Vigo trabaja, Coruña se divierte. Me refiero, naturalmente, a las instituciones locales relacionadas con el desarrollo económico del territorio metropolitano, porque los empresarios privados trabajan con gran esfuerzo, innovación y éxito de negocio. Ellos son los que mueven a la ciudad y la posiciona internacionalmente.

Como resumen, diré que, tal vez lo más significativo para destacar sea que mientras en Vigo las instituciones (asociaciones de empresarios, zona franca, cámara de comercio, alcaldía, autoridad portuaria, Xunta), trabajan en colaboración de manera habitual y reman todos en la misma dirección, en Coruña cada una va por su lado, mientras la ciudad carece de una estrategia de desarrollo y márquetin territorial. Enhorabuena a las instituciones viguesas.

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