La marginación coruñesa se cumple

Interesante artículo sobre el «segundo plano» que ocupa el área metropolitana coruñesa en los presupuestos del Estado, situación que desgraciadamente lleva padeciendo la zona demasiados años.

Basta mirar por encima la asignación de recursos que figura en los actuales presupuestos del Estado para darse cuenta que lo que veníamos anunciando era algo más que una intuición. Los datos, lamentablemente, nos han dado la razón. La Coruña y su área metropolitana están marginadas en las cuentas nacionales. Para comprobarlo el dato general: en Vigo se invertirán en total 126 millones de euros, en La Coruña 53 y en Santiago, con bastante menos población que las anteriores, algo más de 50   millones, más lo que aporte el Real Patronato.

Pero si descendemos al detalle la marginación se concreta mejor. Por ejemplo para las estaciones intermodales esta prevista en total una partida de 10 millones de euros, de los cuales 3 milllones y a se adjudicaron a la de Vigo, 4.9 millones se asignarán a la de Santiago, y los 2 millones que quedan serán para la de La Coruña.

Nos quedan años de aletargamiento.

Pero además de las cifras generales y de lo dicho para la intermodal, hay otras consideraciones interesantes que hacer.

1) La primera es la comparación entre las cantidades y los tiempos asignados a la avenida de Alfonso Molina y a la llamada “enlace orbital” que une la autopista con la autovía de Lavacolla, y que hace unos días el presidente de la Xunta prometió incluirla para este año. Pues bien, para Alfonso Molina, se destinan este año 2,5 millones, con un total de 12.5, mientras que al orbital se dedican cinco millones de un total de 32.  Y nadie duda que, considerando acertado el proyecto compostelano, no cabe duda que la situación de gravedad circulatoria en el principal acceso coruñés, debería recibir una mayor priorización. Y que, a pesar de padecerlo cada día mas de 120.000 automóviles, nada vale ante los interés político de Feijóo en enlazar mejor el polígono empresarial compostelano con la autopista  y con Lavacolla, con una dotación mucho mayor de todo lo que se presupuesta  en el área coruñesa para todas las infraestructuras viaria pendientes durante el  próximo trienio. Las prioridades ya se ve que no son siempre objetivas,

2) Otro dato, el tren al puerto exterior de Langosteira se pospone y un año más, con dos años para el estudio y proyecto de 3 kilómetros, en túnel la mayoría, y así la obra se prorroga hasta el año 2021. Eso quiere decir que hasta 2022, las descargas no podrán trasladarse el puerto exterior, y hasta entonces no se liberarán los muelles correspondientes. Esto quiere decir que la decisión del uso público o privado, al menos de esa parte, no se materializará hasta bien entrado el próximo gobierno municipal.

3) Lo mismo le pasa a una obra tan sencilla pero tan importante como es el vial A18, es decir un enlace de tres kilómetros para unir la autopista con la tercera ronda entre Vilaboa y A Zapateira. Se finalizará, según las previsiones en el año 2020. Su importe total es de 18 millones de euros. La ampliación de Alfonso Molina, (12,5 millones) se pospone para el mismo año. Lo lógico sería que el vial 18 ya estuviera terminado para así poder acometer las obras de Alfonso Molina sin generar un atasco monumental, ya que el tráfico desde el sector de Oleiros-O Burgo-Cambre hacia A Grela y Arteixo podría desviarse por ese tramo. Pero las cuentas parecen hacerse con otros criterios. Además, cuando hay interés las cosas se hacen de otra manera. Un ejemplo el enlace de la autopista con la Ciudad de la Cultura. Se programó este año y ya está en los presupuso para terminarlo en dos años con un importe de 2.5 millones. .

4)  Y qué decir del ferrocarril Coruña-Ferrol. De momento dos años de estudios, o tal vez más.

5)  Y lo mismo en Alvedro ¿Cuántos años más tenderemos que seguir desviando aviones a Lavacolla por falta de una inversión que en total apenas supera los dos millones de euros y se programa para cuatro años? Y así podríamos seguir. Si quieren pueden acometerla este año.

En resumen, las cifras generales evidencian la marginación que sufre el área coruñesa, pero también la táctica presupuestaria de colgar las obras en los presupuesto pero con asignaciones testimoniales, que después se cumplen o no, y así mantenerlas vivas durante años, y mientras tanto los problemas sin resolver. Los informes ambientales, cuya duración es tan elástica como la voluntad política (véase vial 18 o vía ártabra).

También es evidente que la programación de las inversiones está hecha siguiendo las fechas electorales, ya que la gran mayoría se programa parar ser inauguradas coincidiendo con alas próximas elecciones municipales. Parece como si a nadie le importaran los problemas que los ciudadanos padecemos cada día en la red viaria mas transitada, mas congestionada, y más saturada de Galicia. Para resolver esos problemas, que son los reales, no parece haber prisas, porque lo importante es preparar las elecciones y no solucionar los problemas reales de los ciudadanos. A esto nos tienen acostumbrados los políticos desde hace tiempo, pero en este caso llevamos demasiados años. Y se nos engaña con este artilugio contable. Como viene ocurriendo con el dragado de la ría de O Burgo, que año tras año aparece en los presupuestos pero que año tras año queda en el papel.

Hacen falta nuevos proyectos para que el área metropolitana no se estanque.

Hay un último aspecto que quisiera señalar: la falta de nuevos proyectos importantes para el futuro. Cuando en 2020 en las elecciones municipales se termine todo (ojalá) ya no queda nada por hacer, salvo el puente del pasaje. Por eso hay que proponer ya nuevos proyectos, o retomar algunos que lamentablemente fueron arrinconados.

Uno de ellos es el CIRCE, un centro europeo en honor de Salvador de Madariaga, uno de los creadores de la idea de Europa, junto con Adenauer, Churchill y De Gaulle, y que con él recibiría el honor que le corresponde a su tierra natal: dotarla de un gran centro cultural y de investigación de ámbito europeo.  Una desacertada decisión dejó esa idea en la papelera, a la vez que el tranvía histórico -turístico en las cocheras. Pero creo que el convenio sigue vivo (no se destruyó como se dijo) y el edificio donde se iba a albergar está todavía sin uso, o con poco uso, aunque rehabilitado. Claro que también hay otros edificios vacantes. No todos van a ser centros culturales de asociaciones y colectivos de base.  Hay que elevar la altura de miras.

A lo mejor es también la hora de proponer el puente sobre la ría de Ares, para unir Coruña y Ferrol, enlazando la vía ártabra en Lorbé con la autovía de Mugardos-Ferrol en Ares. La inversión no tan cuantiosa como pudiere parecer; mucho menos desde luego que la prolongación soterrada de la vía del AVE desde la estación intermodal de Vigo a Tui para enlazar con Oporto y Lisboa. Y los vigueses, con su proverbial visión reprendedora, nunca se amilanan por el coste, si le proyecto vale la pena. Tomemos ejemplo de ellos.  Sería una manera de acercar las dos ciudades, los campus universitarios, las empresas al aeropuerto, y de dar los primeros pasos para coordinar los puertos exteriores con vistas en constituir una sola autoridad portuaria. Tendríamos el soporte de la gran área metropolitana del futuro, porque no podemos quedarnos en un área metropolitana raquítica de carácter meramente administrativo. Eso también, pero no solo.

Queda también el enlace de la autopista con el aeropuerto, o la construcción de un itinerario ciclista y de tráfico lento por el borde litoral entre el cabo San Adrián al cabo Prior, dando visibilidad física y turística al Golfo Ártabro, que se abre entre esos cabos. Una oportunidad turística de largo alcance para todos, pero que de momento nadie vislumbra por falta de visión.

No cito la intermodal porque la versión rebajada que va a a hacerse ya está prevista. Pero por si no hay más ideas queda una fundamental: la aportación del dinero necesario para completar la financiación del puerto exterior y poner los terrenos actuales del puerto al uso y disfrute de los ciudadanos y para abrir definitivamente la ciudad la mar, aportando también una solución única a los graves problemas de tráfico y accesibilidad la centro pro carretera y por tren metropolitano. A Repsol se le dan 39 millones para financiar el traslado y anticipar la concesión, pues mucho más importante es poner esos 200 millones por anualidades, para completar las inversiones en Langosteira. Más aun, se si aceleran las obras de la conexión ferroviaria se podía desafectar antes la zona de san diego y allí construir viviendas y equipamientos productivos (como un parque empresarial de innovación) que sufragarían una parte de la deuda, sin obligarnos a los ciudadanos a perder esa gran oportunidad que el devenir de la ciudad nos presenta.  Así se hizo con el Relleno, donde la movilización ciudadana consiguió sustituir tres manzanas de viviendas previstas por el puerto, por los actuales jardines de Méndez Núñez, también llamados del Relleno.  Como vemos la historia se repite, y el resultado esperamos que también.

Para terminar: concito a quienes lean este artículo a proponer ideas para el futuro. No vaya a ser que otros presupuesto nos cojan con el armario de los proyectos vacíos.  Construir una ciudad exige mirar al futuro con ambición. Y llevamos bastantes años sin hacerlo.

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