La Coruña ante los tres retos transformadores

Leía hace unas semanas un informe del Gobierno Vasco en el que exponían los ejes principales que debían seguir sus políticas económicas “para no quedarse atrás en un momento tan crítico como este”. Lo resumían así: “es necesario acelerar las tres grandes transformaciones del futuro: la tecnológica y digital, la energética y medioambiental, y – en tercer lugar-la transformación demográfica y social. Me pareció un planteamiento muy acertado y que sintetiza perfectamente los grandes retos que todas las Comunidades Regionales y Urbanas tienen ante sí. Por eso, al terminar la lectura hice una transposición de estas al caso de A Coruña, para ver en que medida los ejes del desarrollo urbano actualmente en marcha se ajustaban a lo que el documento planteaba como estrategia de transformación hacia un nuevo modelo socioeconómico.

Constaté una vez más que nuestra ciudad tiene en estos momentos numerosos proyectos en marcha, lo cual demuestra el buen momento de la dinámica urbana a pesar de estar ante un complejo escenario de incertidumbres. De todos hay tres que responden perfectamente a la estrategia citada, y que constituyen el soporte de lo que puede ser la ciudad de tercera generación:

1.-Para la transformación tecnológica y digital: la Ciudad de las Tics.

La creación de un nodo de inteligencia artificial viene a ser la culminación del ecosistema digital que la ciudad posee, y que ya agrupa al 55% de las empresas tic de Galicia, siendo sus soportes de negocio principales el big data de Inditex donde si sitúa el centro de su red mundial de ventas online, y el centro tecnológico del grupo Banesco -Abanca. A ellos se suman los proyectos de otras empresas tecnológicas. Todos ellos constituyen un punto de partida para justificar la creación de centros de investigación y desarrollo de software. Ya actualmente acumulan miles de empleo y son uno de los tractores de la transición hacia la economía digital y para la atracción de talento. Puede afirmarse una vez más que Coruña ocupa uno de los primeros lugares en España en este aspecto.   Resultado: cotamos con un entorno tecnológico y digital excelente para asegurar el éxito de la Ciudad de las Tics pero nos falta la producción de hardware que es siempre el que genera más empleo y mayores ingresos.

El proyecto está muy bien planteado, pero hasta ahora sigue una marcha lenta y en él intervienen, con la Universidad, pequeñas y medianas empresas, aunque últimamente se están incorporando las principales organizaciones empresariales de la ciudad y de Galicia. Todo esto es un paso adelante, pero para ser también fuertes hay que dar el paso del software al hardware. Para ello es preciso dar el salto de lo local a la internacionalización y atraer empresas tecnológicas multinacionales. De lo contrario se quedaría en un parque tecnológico universitario que, aunque siempre será una buena aportación, no lograría el nivel de oportunidad potencialmente alcanzable. Un síntoma de esta limitación está en que de todos los proyectos que se están presentando por multinacionales para la creación de nuevas plantas al amparo de los Fondos Europeos, o incluso sin ellos, ninguno tiene que ver con sistemas tecnológicos de este tipo. Energía, automoción, logística, son los sectores que hasta ahora han recibido proyectos. Eso quiere decir que, desde fuera el ecosistema digital coruñés, incluyendo la Ciudad de las Tics, no ha logrado visibilizarse hacia fuera y las grandes multinacionales tecnológicas siguen mirando a Madrid y a Málaga, con alguna concesión al País Vasco y muy pocas a Barcelona. Y es lástima porque es una oportunidad excepcional que en pocas ocasiones se produce. Este compromiso de futuro no se puede atribuir a la Universidad, porque no es su campo, pero si a otras instituciones u organizaciones que en lugar de contentarse con su apoyo “gestual” podían contribuir a atraer inversores, como en otras ciudades y regiones españolas y europeas se está haciendo.

2.-Para la transformación energética y medioambiental: Coruña Green Port.

En este caso la situación es diferente, porque la marca es fuerte y se ha dado a conocer en los espacios neurálgicos del ecosistema portuario europeo; y también porque ya existen ambiciosas propuestas para fijar inversiones generadoras de empleos tecnológicos en energías renovables y en un mix multienergético, que habrá de contribuir al incremento del tráfico portuario y a  la rentabilización de las inversiones efectuadas, así como el pago de la deuda contraída. Algunas ya se han dado a conocer, pero seguramente no son todas las que están interesadas en asentarse aquí.  Participan las principales empresas españolas (Repsol con su biorrefinería, Inditex con el parque eólico, Iberdrola con el parque eólico marino Nordés ) y grupos internacionales como el norteamericano Blackstone, el principal fondo inversor del  mundo. También el Ministerio va a instalar el segundo centro experimental del mundo en investigación en energías del mar. Es evidente que, en torno a estos proyectos, se podrían crear miles de nuevos empleos cualificados, convirtiendo a nuestra ciudad en un hub marítimo de energías renovables. Ahora solo hace falta que los proyectos se transformen en realidad. Todo parce que así será.

A lo anterior se debería añadir un reto más: la sostenibilidad y el cambio climático, pero al ser este un valor transversal está incluido en los anteriores, y en otros objetivos y proyectos empresariales que aquí no se consideran. De todos modos, no está de más destacar el papel del Ayuntamiento para situar a la ciudad en red internacional de ciudades sostenibles, sin olvidar que el área metropolitana forma parte de la una activa Reserva Mundial de la Biosfera. Tampoco que A Coruña es una de las ciudades más avanzadas de España en la aplicación de la Agenda Urbana 20/30.

De este modo, el reto energético y medioambiental esta avanzando a buena marcha y no cabe duda de que en este aspecto se está configurando un entorno urbano muy competitivo, muy atractivo, y sobre todo, muy sostenible. Posiblemente el mejor dotado del Noroeste de España.

3.-Para la transformación demográfica y social no existe un proyecto concreto, pero hay algunas actuaciones que pueden servir de apoyo al desarrollo de este eje estratégico. Partimos de un hecho negativo: los problemas asociados a la transición demográfica han adquirido un grado de problema endémico. Las consecuencias de la regresión demográfica y el envejecimiento apenas son paliadas en los últimos años por la llegada de inmigrantes atraídos por la oferta de empleo o por la calidad de vida, pero en un grado insuficiente. Otro problema asociado es el paulatino empobrecimiento de las clases medias, el aumento de la desigualdad social, y el incremento de la inseguridad y la marginalidad.

Es un reto difícil, pero en parte podrían contribuir eficazmente los proyectos anteriores, porque el mejor antídoto es la creación de nuevos empleos de calidad a partir de la instalación de las nuevas empresas. Y dada la gravedad del diagnóstico, no basta con la dinámica endógena, sino que es necesario apuntalarla con nuevas inversiones de fuera. Y eso sería no solo bueno para Coruña sino también para Galicia que necesita un polo de atracción internacional de inversiones. No sé si la anunciada Oficina de Promoción Industrial, logrará atraer grandes inversiones productivas creadoras de empleo. De producirse, no hay duda de que se aceleraría la atracción de población joven, de talento, y de inmigrantes en general, contribuyendo a recuperar el gag demográfico que todas las ciudades gallegas padecen, y que son una limitación seria por el reducido tamaño de los propios mercados internos.

En un puesto de salida.

Si a todo lo anterior, sumamos los planes de expansión de Inditex, de la Estrella de Galicia, de Luckia, de Alumán, de Gadisa, de Altia, de Greenalia, y de otras más, o los grandes proyectos empresariales estratégicos que están en estudio ( la norteamericana Blackstone, y la japonesa Showa Denko) , podemos concluir  que en este critico momento de cambio de paradigma a nivel mundial, A Coruña está en condiciones de dar una respuesta positiva desde lo local a cada una de las grandes transformaciones globales.

Es una gran oportunidad para el posicionamiento futuro de la ciudad y su área metropolitana, y que no se había dado en etapas anteriores. Por ejemplo, en la etapa preindustrial la respuesta de la ciudad, aunque oscilante, estuvo marcada por el papel del puerto en la navegación americana, y aunque generó un notable fomento de la actividad comercial y las actividades manufactureras en la ciudad,  se movía en dimensiones reducidas en comparación con otras grandes ciudades españolas de la época. Menos favorable fue la situación en la etapa industrial. La ciudad se incorporó tarde a la corriente industrializadora, ya que en las dos primeras fases las iniciativas fabriles existentes (textil, metalurgia, alimentación) no lograron sobrevivir, y fue a mediados del siglo XX cuando se incorporó a la industria modera. Dos fueron los factores:  la llegada de multinacionales (refinería, aluminio, electrodos) atraídas por el puerto y la producción hidroeléctrica de la mano del grupo Pastor, y la creación de un Polo de Desarrollo Industrial. Pero siempre ocupando un lugar secundario en el contexto de los grandes polos industriales españoles (Barcelona, Bilbao, Madrid) e incluso gallegos (Vigo y en algún momento Ferrol). Ahora la situación es diferente, porque la  tercera generación está vinculada a la etapa digital, y a excepción de algunas ciudades avanzadas ( Madrid, Barcelona  y Málaga principalmente) La Coruña esta posicionada en la línea de salida al mismo nivel o a nivel superior al de las demás ciudades de su tamaño. Por eso si se logra que la respuesta a esos tres retos se transforme en oportunidades, podremos afirmar que nuestra ciudad y su cada vez más expandida área metropolitana (C20), se podrá situar en la línea de las ciudades de éxito en el nuevo ecosistema digital urbano. No es fácil, pero es la primera vez que la ciudad esta posicionada en la línea de salida entre las que están mejor preparadas para responder a los tres grandes retos actuales.

Partimos de una ventaja comparativa:  aquí radica la sede de una de las grandes multinacionales que, con enorme acierto, ha sabido anticiparse a esos retos y poner en marcha políticas innovadoras encaminadas a lograrlo. Su ejemplo sirve de acicate, de modelo en donde mirarse y de fuerza atractiva ante posibles inversores externos. A esos fines deberían enfocarse los fondos del programa europeo Next Generation garantizando que en el reparto de dichos fondos la ciudad no quede relegada a favor de otros territorios u otras ciudades. Ante esa posible amenaza todas las instancias decisoras deberían actuar unidas a favor de la ciudad, y también de otros enclaves próximos (As Pontes, Ferrol, Narón) donde proyectos industriales innovadores en preparación pueden contribuir a reflotar la región económica del Norte de Galicia. En este momento, aun inmersos en las consecuencias negativas de la transición energética (cierre de térmicas, clausura producción de aluminio, paros parciales en la siderurgia, costes en la electroquímica)  es en este territorio donde están surgiendo los principales proyectos industriales, donde nacen las principales oportunidades y donde Galicia puede volver a poner en marcha el motor industrial del Norte dentro de los parámetros propios del nuevo modelo energético, medioambiental, tecnológico, digital  y sostenible.  Para lograrlo sería interesante tener un proyecto conjunto. A eso dedicaré el próximo artículo.

 

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