Cuestiones sobre Galicia, A Coruña, las mercancías y el tren.

Sobre el futuro del transporte ferroviario en Galicia y las claves políticas que lo definen y definirán.

¿Alguien – empresarios, cargos autonómicos o locales, responsable de logística estatal – sabe responder a la pregunta de “cómo será el modelo de transporte ferroviario de mercancías en Galicia en los próximos 20 años”?

No pierdan el tiempo: nadie sabe responder a esta pregunta. Ni el más espabilado del Ministerio de Fomento. Es decir, cualesquiera que sean los cargos con responsabilidad sobre la red ferroviaria, sobre las estaciones, sobre los puertos, o sobre grandes infraestructuras industriales, comerciales o logísticas, gestionará y tomará decisiones sobre sus respectivas parcelas de competencia según su particular entender, aconsejándose con “expertos de lo suyo”, sin seguir unas directrices de planificación estatal ni autonómica, y sin coordinarse con quien pueda llegar a ser receptor, distribuidor o sencillamente intermediario de los transportes que puedan ser necesarios o convenientes para el funcionamiento de la Comunidad en sentido amplio.

Pese a lo anterior, los diversos agentes siguen tomando decisiones en su día a día sin coordinación del conjunto, sin medir consecuencias, sin buscar sinergias e invirtiendo, o gastando, los dineros públicos a riesgo de su ineficiente, ruinosa o dudosa utilidad.

Sirvan unos ejemplos de actualidad para ilustrar lo dicho: En los últimos meses, Adif/Renfe cierran parcialmente la utilización de San Diego para transporte combinado. En la segunda quincena de septiembre Renfe anuncia la implantación de un servicio de este tipo de transporte entre Vigo y A Coruña (una vez por semana), para encaminar o recibir mercancías entre las dos mayores urbes de la Galicia costera.

Simultáneamente los puertos de Vigo, Marin, Vilagarcía y, en menor medida, Ferrol continúan su política minifundista sobre el tráfico de contenedores. Mientras los dos grandes y más recientemente “casi inaugurados” puertos exteriores de A Coruña y Ferrol siguen sin trazas de contar con salida ferroviaria hasta 2020… ni se conoce cuáles tráficos duraderos vayan a tener para asegurarse los mínimos de amortización y subsistencia.

En Salvaterra de Miño un “puerto seco” duerme en su particular limbo, en espera de que “quien corresponda” desbloquee sus trámites y justifique sus eventuales tráficos. En Monforte, sin que nadie con “autoritas” explique la razón de ser ni su objeto real, siguen con la matraca de su particular “puerto seco”, pero no se plantean construir una variante que ahorra media hora a los mercantes y libera al pueblo del más molesto y transitado paso a nivel.

El Eje Atlántico entre A Coruña y Vigo será modificado para el ancho europeo de los AVES en 2018, sin que Fomento haya explicado cuáles, ni emprendido las actuaciones requeridas para que las poblaciones y puertos a los que sirve vayan a seguir disponiendo de sus servicios de transporte de mercancías.

La comunicación crucial, por directa, apta para mercantes y longitud competitiva, de los puertos de Galicia con la Meseta, la que une Ourense con Medina del Campo, que va a quedar libre de viajeros en 2018 y Fomento ha prometido conservar, sigue sin utilizarse, lo que perjudica los tiempos y la competitividad en costes con los puertos del Cantábrico….

Podríamos seguir, pero sólo aumentaríamos el cúmulo de despropósitos que penden y lastran el desarrollo del transporte de mercancías por ferrocarril en Galicia.

Así que las cuestiones verdaderamente urgentes que la sociedad civil, sobre todo los sectores económicos y empresariales, deben presentar al Ministerio de Fomento, Xunta de Galicia y Autoridades locales son: 1. ¿Cuál es el modelo de transporte ferroviario de mercancías – interno y externo – que tienen pensado para Galicia? 2. ¿Qué flujos y operaciones logísticas van a dar respuesta a las necesidades del transporte ferroviario de mercancías en Galicia? 3. ¿Dónde se halla reflejada la planificación de dicho transporte, que permita a los agentes responsables la toma de decisiones en tiempo y forma para realizar las nuevas inversiones, la mejora de las instalaciones existentes e instrumentar los sistemas de explotación, para lograra su máxima eficiencia?

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