Las nuevas realidades: una hoja de ruta para una gran ciudad

DEBATE VIRTUAL: DESPUÉS DE LA PESADILLA VIENE LA ILUSIÓN: UNA NUEVA CORUÑA SE DEJA VER.

Esta reflexión propositiva es un complemento del anterior, y en él pretendo resumir las líneas generales que permiten marcar la formación y evolución del área metropolitana actual, así como apuntar las tendencias de futuro, y con ello aportar unas ideas y una metodología operativa para la construcción de una gran ciudad metropolitana desde una perspectiva territorial.

En cierta manera sigo el modelo alemán que al final del anterior capitulo expuse, pero no porque haya hecho de él un a priori, sino porque la propia evolución del área coruñesa ha dado lugar a una nueva realidad metropolitana que se asemeja mucho al modelo citado, y que también coincide con el de la mayoría de las grandes ciudades europeas. Estamos ante tres realidades metropolitanas, tres modelos de gestión o de gobernanza, y tres escenarios de futuro.

Para el lector no avezado en estos temas, que es la mayoría, tanta disquisición terminológica pueda resultar tediosa, pero si la mantengo es para remarcar las diferencias existentes entre cada una de las realidades metropolitanas, cuya presencia es ya habitual en las grandes ciudades. Y La Coruña Metropolitana ya lo es, al superar el medio millón de habitantes. Son diferencias que van más allá de una cuestión geográfica, socioeconómica, o urbanística. Las tres constituyen un modelo complejo de planificación y de gestión del territorio, donde cada una de las zonas presenta situaciones diferentes y requieren soluciones distintas. Pero, en la realidad, el Área Metropolitana del futuro es la suma de todas ella. Es la base para la hoja de ruta que presentare en las conclusiones.

1.-EL ITINERARIO METROPOLITANO.

En este primer apartado presentaré las líneas generales de la evolución de una Coruña premetropolitana, encerrada en su propio y reducido municipio, hacia la gran ciudad metropolitana que en el primer tercio del siglo XXI se vislumbra. Quienes hemos vivido como la Coruña fue creciendo, recordamos perfectamente cada una de esas fases, pero la mayor parte de la población coruñesa actual no pudo tener esa referencia personal, y ese es el otro porqué de este relato. Pero también para reflexionar sobre la necesidad de comprender la nueva realidad territorial cuando se trate de dar el paso a su formalización administrativa.

 1.1.-CUANDO NO ÉRAMOS METROPOLITANOS.

Voy a situarme en el origen de la expansión urbana de la ciudad hacia los municipios exteriores. Y para ello utilizaré este gráfico que representa cómo se pensaba la ciudad en los años sesenta. Fue elaborado por el Consejo Económico y Social.

En él se ve perfectamente como el casco urbano se concentra en el istmo y en torno al puerto, que entonces era el gran motor de la ciudad. La actual Ronda de Outeiro aparecía como una propuesta para un vial periférico. Se construía el puerto petrolero y se dibujaba el oleoducto que enlazaba con la refinería del Norte de España de Petroliber en Bens. Su ubicación aquí – que disputaban Bilbao y Vigo- marcó una impronta definitiva en la ciudad de entonces.

El aeropuerto de Alvedro estaba aislado de la edificación.   La ciudad no pasaba del puente del Pasaje, y aun tenia espacio para crecer dentro del limitado perímetro del municipio. Fuera de él, se ve una zona industrial en torno a la ría de O Burgo, como un intento de retomar un proyecto anterior. Un espigón cortaba la punta de flecha de Santa Cristina y los diques colmaban la ría. Afortunadamente  no se llevó a cabo tal como estaba pensado ( se había constituido una sociedad anónima para acometerlo) ,  pero si sirvió de justificación para los rellenos de la Cros (antigua planta química muy contaminante y actual paseo marítimo) y del Pasaje ( actual poblado chabolista).

Como alternativa, y de la mano del Banco Pastor, se instalaron nuevas industrias en La Grela, primero fue Emesa, después Aluminio de Galicia (hoy Alu Ibérica) y Genosa (actual Showa Denko Carbon), más una empresa textil desaparecida que había cerca de la refinería. Esa fue la base de la moderna reindustrialización de La Coruña. Se auguraba un fuerte crecimiento que vendría reforzado años después por la designación como Polo de Desarrollo. Aunque en el esquema no se advierte, habría que añadir la existencia de una primera urbanización difusa de tipo residencial en torno a la ría, formada por quintas y villas de recreo y casa de verano de interesante arquitectura. Muchas se han conservado, siguiendo el ejemplo iniciado en Oleiros, pero otras se han perdido (La Marisqueira, Fonte Culler, Cordeira), en parte por el impacto contaminante de las industrias instaladas en la ría, pero también por la especulación. Con tood, el balance es muy positivo en comparación con lo ocurrido en otras ciudades.

Dejando ya la lectura del mapa, relato brevemente la etapa posterior, la de la primera industrialización moderna, que hizo que el crecimiento saliera del municipio hacia las nuevas zonas industriales de Meicende, de O Burgo-Sigrás, de Nos, etc, donde al amparo de la declaración de zona de tolerancia industrial, se formó una desafortunada amalgama de usos.  Sus efectos fueron muy negativos y al sumarlos al desarrollismo de los años setenta dejó abundantes huellas de infraurbanismo a lo largo de las carreteras, y espacios naturales degradados. Lo ocurrido con la destrucción del arenal de Santa Cristina fu el peor exponente del espolio urbanístico, pero también el detonante de una nueva política urbanística.

Había empezado la expansión de la ciudad fuera del municipio, pero La Coruña seguía siendo la ciudad de siempre, donde la principal novedad era la construcción de barrios especulativos de excesiva densidad y pobre arquitectura: Los Mallos, El Agra, Monte Alto, Los Castros etc .  Mientras, los coruñeses del centro presumían de sus rascacielos, los inmigrantes el campo se asentaban en los nuevos barrios y en la periferia valía todo, hasta la instalación de otra empresa contaminante (Fertiberia) en lo que hoy es el Campus de Elviña.  La verdad es que el marco urbano quedó muy deteriorado de ese crecientito mal ordenado y La Coruña hermosa y elegante de los años veinte quedó ahogada por nuevas construcciones de escaso gusto. Aún hoy nos lamentamos de ello. Y los que fueron alcaldes prodemocráticos, salvo Alfonso Molina que se inscribe en la etapa anterior, no dejaron ninguna buena contribución.  Fue una buena etapa para el desarrollo económico, pero no fue buena para la ciudad, aunque muchos se enriquecieron con la nueva actividad constructiva de baja calidad y fuerte densidad.

La Coruña creció, pero seguía siendo una ciudad alojada en su término municipal, y una periferia todavía muy campesina. Es el cliché que muchos coruñeses mayores siguen percibiendo. Pero la ciudad evolucionó hacia fuera.

 1.2.-LA CIUDAD METROPOLITANA.

Fue hacia principios de los años ochenta cuando el espacio urbano empezó a desbordar los límites municipales, y muchas empresas trasladaran su ubicación o se crearon de nuevo en los municipios del entorno, generando un efecto acumulativo.  Nuevos barrios de mala calidad urbana alojaron a población de bajo poder adquisitivo o que buscaba vivir cerca del trabajo (O Temple, O Burgo, Vilaboa, Meicende, Pastoriza, Arteixo).  Ya en los años noventa una proporción considerable de habitantes se asentaban en las parroquias aledañas a la ciudad, y fue a partir del siglo actual, cuando una proporción cada vez mayor de coruñeses vivimos en otro municipio, pero formando parte de la misma ciudad, dando lugar a una nueva realidad urbana: la Ciudad Metropolitana.

La Coruña del siglo XXI es una ciudad supramunicipal continua, y por eso metropolitana. Una ciudad dinámica y fuerte que, desde entonces, no ha dejado de extenderse a lo largo de las carreteras de acceso, formando una especie de dedo (dendrítica), como hace años (en 1986) dibujé en mi libro “La Coruña, metrópoli regional”. Estos eran, y siguen siendo, los principales ejes: el industrial hacia Arteixo, que ya se empezaba a orientar hacia Carballo; un eje central de uso mixto industrial- residencial hasta Carral, y dos ejes orientales. El principal seguía la nacional sexta hacia Betanzos, y a su paso se crearon importantes polígonos empresariales;  el otro era el eje costero, que por Oleiros llegaba hasta Sada, siendo su uso predominante residencial, veraniego y turístico.

Esa era la estructura de la Coruña Metropolitana de hace treinta años, y en gran parte sigue siendo así, pero mucho más densa y compleja. También mucho más ciudad.

Esa nueva realidad alumbró entre los políticos locales la necesidad de constituir una Mancomunidad Metropolitana, y se hizo, pero las desavenencias por el liderazgo, entre otras razones, dieron al traste con ella. Más tarde, ante la expansión del crecimiento de la población metropolitana y la densificación urbana del territorio en los municipios cercanos, se constituyó el Consorcio Metropolitano, coincidente con la Comarca de La Coruña, pero al quedar fuera el municipio coruñés, se cambió la denominación de la ciudad por la  de la comarca:  As Mariñas, recuperando una valiosa toponimia histórica y tradicional.

Un hecho cabe destacar: fue la iniciativa de los alcaldes de esos diez municipios que rodean la ciudad y que primero recibieron su efecto expansivo, los principales valedores e impulsores del área metropolitana. Y supieron gestionar bien sus cometidos. Mientras tanto, y en términos de valoración política, La Coruña siguió mirándose en sí misma. Como consecuencia, la comarca convertida en área metropolitana se consolidó como una ciudad “alternativa”. Creo que fue este un proceso excepcional, porque en las ciudades españolas que yo estudié, la creación de organismos metropolitanos siempre partió de la ciudad principal.   Una buena nota para los alcaldes que tanto se esforzaron en logrralo, los alcaldes metropolitanistas: Julio Sacristán (Culleredo), Ángel García Seoane (Oleiros) y José Antonio Santiso (Abegondo).  Fueron ellos los que le dieron la dimensión vigente al Área Metropolitana actual.

1.3.-PENSANDO EN UNA REGIÓN METROPOLITANA.

También La Coruña fue pionera en pensar el futuro desde una perspectiva metropolitana regional, siguiendo los modelos que en los años setenta se estaban aplicando en Europa del Norte y Estados Unidos. Entonces, los vínculos entre las áreas urbanas de Coruña y Ferrol y su nuevo impulso industrial, llevaron a pensar en la formación de un gran ciudad metropolitana entre Coruña y Ferrol, que Albalat dibujó como la Ciudad de las Rías. Una interesante e innovadora anticipación del futuro. Entonces tenía más fuerza por la pujanza industrial y demográfica de Ferrol, y ante la necesidad de preservar la belleza paisajística del Golfo Ártabro, evitando que la continuidad del crecimiento a los largo de las carreteras y el amontonamiento desordenado de los edificios en el borde litoral, terminaran por destruir el entorno. Con la mentalidad actual, el modelo urbanístico propuesto, basado en células habitacionales en altura (torres de pisos), no parece el más conveniente (se puede ver ese modelo realizado en el entorno de Estocolmo), pero lo importante es la idea, que sigue estando vigente y sigue siendo una excelente opción para diseñar el futuro. De hecho es uno de los temas que defendemos desde la Asociaron Metropolitana 3.0, y por eso hemos dedicado a él varios debates y algunos documentos que pueden encontrarse en la web. A continuación adjunto una versión gráfica del proyecto original, tomada de una revista económica de la época que presentaba este proyecto como una innovación en el panorama urbano español .

Pero el crecimiento dio un salto y se dirigió hacia otras direcciones. En efecto, el interés por dar forma, al menos intelectual, a la ciudad del futuro, desplazó la gravitación metropolitana hacia Carballo, como el eje de la reindustrialización. La razón fue el nuevo dinamismo empresarial acumulado en Arteixo (Inditex), el nuevo puerto exterior, las infraestructuras viarias y la oferta de suelo empresarial (Artexo-Laracha-Carballo-Cerceda). Esa es la razón por la que, ante este desplazamiento de la dinámica metropolitana, este eje haya suplantado de alguna manera el anterior esquema como campo de interés para las instituciones locales.   Aunque no ha tenido plasmación formal alguna, es el eje sobre el que gravita el Plan de Reindustrialización de La Coruña y su área de influencia que promueve la Cámara de Comercio.

Hace menos tiempo se planteó la idea de un eje Coruña-Santiago. Esta era la razón: si en un pasado reciente nos vinculábamos más con Ferrol, en la actualidad los vínculos con Santiago a través del eje Carral-Ordes- Sigüeiro son más intensos, y refuerzan la integración, sin discontinuidades. Efectivamente es así y además juega a su favor el eje ferroviario de alta velocidad que, en la práctica, funciona ya como un tren metropolitano de cercanías.  Es una buena idea, pero en realidad no deja de ser un tramo más del Corredor Metropolitano del Eje Atlántico.  No cabe duda que es un eje de futuro, porque son dos ciudades complementarias y porque son las dos ciudades que están generando las periferias urbanas con mayor crecimiento demográfico de Galicia (la periferia de Vigo está estancada hace años), pero también es cierto que llegados a este punto la idea debería trasladarse a la concepción de Galicia como región metropolitana. Un tema de gran interés pero que nos llevaría a una realidad diferente a la que ahora estoy tratando. Si las traje aquí fue principalmente por dos razones: para poner de manifiesto la diversidad de enfoques del proceso de metropolización, y para  demostrar que estamos ante una realidad dinámica que ha ido alumbrado diversa ideas y formas, y que, lejos de ser excluyentes, dan lugar a un escenario escalonado. Ideas semejantes han surgido en otras ciudades españolas, y también europeas, y, aunque en la mayoría de los casos se han quedado en propuestas imaginativas, en otros se ha plasmado en realidades.

Diré para terminar este apartado, que la denominación de Región Urbana surgió en Estados Unidos por necesidades censales, y se asentó en Gran Bretaña y posteriormente en Alemania por razones de planificación territorial.  Era un escalón superior al del área metropolitana, y correspondía a aquellos casos donde   dos o más ciudades superiores a 50.000 habitantes y próximas entre sí, superponían sus periferias metropolitanas, formando un eje económico y funcional. En nuestro caso, es lo que ha llevado a incluirla  en las Directrices de Ordenación del Territorio de Galicia, bajop el nombre de  Región Urbana Ártabra, o si se quiere Región Metropolitana Coruña-Ferrol, y que comprende las  comarcas de Bergantiños -A Coruña- Betanzos -Eume y Ferrolterra. En el mapa adjunto se aprecia bien la intensidad del fenómeno descrito.

Se trta de una ciudad litoral que bordea el Golfo Ártabro, aquella que en su día soñó Albalat. Sus equivalentes serian la Región Urbana Vigo-Pontevedra  a afectos estadísticos, o la Región Urbana Central de Asturias (Oviedo-Avilés-Gijón-Mires –Langreo) a efectos d eordenacion territorial y urbana, y con mayores dimensiones y más fuerte implantación la Región Metropolitana de Oporto, por no citar más que las cercanas a nosotros.

Como resumen, adjunto un esquema editado en mi libro sobre “El Sistema Metropolitano de Galicia: las Regiones Metropolitanas” (2012) que recoge todo el espacio afectado por el efecto metropolitano alrededor de La Coruña. Está formado por diferentes áreas funcionales y se midieron los distintos niveles de inserción metropolitana. A partir de ahí se pueden pensar y hacer variadas combinaciones según los ejes estratégicos que se determinen. En su momento lo denominé como Región Metropolitana Ártabra o Ciudad Ártabra, para mantener la toponimia geográfica e histórica del Golfo Ártabro, cuyos extremos, geográficos, el Cabo Prior y el Cabo de San Hadrián, marcan los límites costeros de esa gran área socioeconómica y funcional. A la vista del mapa uno puede valorar su viabilidad, pero si en lugar de mirar hacia dentro, pone la vista hacia fuera, encontrará una nueva oportunidad: la creación de una Gran Ciudad Metropolitana en el Noroeste de la Península Ibérica que llene le vacío existente entre las otras grandes ciudades, Oporto y Bilbao, y nos posicione como un entorno urbano atractivo para inversores exteriores pero también para visitantes. Es además un territorio identitario. Repito: ahora hay una buena conjunción de factores.  Solo falta el liderazgo.

2.-LAS NUEVAS REALIDADES METROPOLITANAS.

Todas estas ideas y propuestas son claros indicativos de que detrás hay un área urbana muy dinámica y expansiva que abarca varios municipios, y que estamos ante una ciudad supramunicipal, donde el peso de la periferia aumenta cada vez más.  Esa es la realidad metropolitana. Una realidad que también tiene sus complejidades, que admite diversas percepciones e interpretaciones, y que, más allá de las disquisiciones, requiere soluciones prácticas para resolver problemas reales, porque afectan a la vida diaria de sus habitantes y forman parte de la ciudad cotidiana. Es lo que he denominado la cuestión metropolitana, que comprende principalmente dos realidades: el área metropolitana como espacio de gestión: la gobernanza; y el área metropolitana como espacio de planificación territorial que incluye su delimitación. Es a esta última a la que dedicaré este apartado

2.1.- EL AREA URBANA DE LA CORUÑA: UNA NUEVA CIUDADANIA CORUÑESA.

Hace unos días una de las personas que participan en este foro virtual me escribía lo siguiente:” está muy bien, pero creo que se te pegó el dedo a la tecla”. ¿A qué se refería?  El tema era este: yo había escrito que la población de la Ciudad Metropolitana era aproximadamente de 400.000 habitantes. Para quien eso decía La Coruña seguía siendo la ciudad municipal, la ciudad que llega-según un dicho popular- hasta el puente de pasaje, y que más allá no era La Coruña. “Será Oleiros, Culleredo, Arteixo etc pero no es ya La Coruña”. Pensando en términos municipales tenía razón.

En sentido contrario, recibí un comentario de otra persona que hacía hincapié en la importancia de resaltar el carácter metropolitano de la ciudad como un todo, y donde lo que antes eran pueblos rurales ahora son barrios que forma parte de la misma, aunque sean otro municipio. Y me ponía un ejemplo muy curioso. Era profesor de un instituto en un municipio limítrofe, y en una ocasión le dijo a cada uno de los niños que hicieran una ficha sobre su ciudad, y respondieran a la pregunta ¿cuál es vuestra ciudad? Hubo varios que en la respuesta pusieron: “somos metropolitanos”.

Una vez más, los dos tenían razón. Los coruñeses son también metropolitanos como lo son los de Cambre, los de Oleiros, los de Arteixo, los de Culleredo.  Todos tienen una identidad local propia, la del municipio, y una identidad territorial colectiva, la metropolitana. Por eso cuando yo hablo de ese anillo perimetral que rodea al municipio coruñés suelo denominarlo el Área Urbana de La Coruña. Con ello quiero decir que, en realidad, es una continuación de la misma ciudad aunque se adentre en otros municipios. Una manera de superar la vieja diferenciación entre La Coruña y la periferia como si en la ciudad fueran superiores y en las afueras inferiores. Un viejo y superado estereotipo pero que aún permanece en la imagen mental de muchas personas.

Recuerdo una noche que volaba hacia Alvedro, y un niño que venía detrás con su madre le decía: “mamá todo eso es La Coruña. ¡Qué grande es. Lógicamente desde el aire no se ven los límites municipales, solo se ve la ciudad edificada resaltada por la iluminación, independientemente del concello a que pertenezca… El niño también tenía razón.

A este respecto, también me viene a la mente aquel titular de un periódico gallego que decía.” En la Coruña no queda nada. El puerto e Inditex están en Arteixo, el aeropuerto y el campo de golf en Culleredo, la principal zona residencial en Oleiros, Abanca en Betanzos, y otras empresas grandes en los diferentes polígonos”. Solo les faltaba decir: en La Coruña solo quedan los coruñeses de antes. Fuera cual fuese la intención, era una manifestación certera de que A Coruña ya no es solo La Coruña.

Todas estas percepciones son consecuencia de que dentro de la comarca coruñesa hay diferentes grados de urbanización entre unos municipios y otros, pudiendo hablarse de una doble corona: la corona interior   o primer anillo, y la segunda corona o segundo anillo. Las dos forman el Área Urbana.

a) Del Área Metropolitana inicial al Área Urbana actual.

El primer anillo se inicia con una Conurbación Urbana supramunicipal en la que se produjo una fusión física entre la ciudad y las expansiones exteriores al municipio. Son los nuevos barrios exteriores: Perillo. Santa Cruz, Nos, Fonteculler, Cordeira, Vilaboa, O Burgo, O Temple, Meicende, Pastoriza, Arteixo. Son nuevas áreas urbanizadas que forman ya un continuo con la ciudad. Son 17 las parroquias que entran en este grupo. La población de esos barrios exteriores es de 86.389 hab. Sumados a los del municipio coruñés, alcanzan los 332.100 habitantes. Esa es la población real de la conurbación urbana. Con esos datos, sin contar con la totalidad del municipio, sería la mayor de Galicia, pero para materializarlo sería necesario integrar esas parroquias con el municipio coruñés, lo cual no parece razonable, pero a efectos teóricos sería la forma de que la ciudad administrativa y la ciudad construida coincidieran.   Pero no deja de tener consecuencias prácticas, como por ejemplo la necesidad de que las líneas de trasporte urbano lleguen hasta los barrios de la conurbación.

De una manera discontinua, la urbanización se prolonga hasta englobar a la casi totalidad del municipio correspondiente, dando lugar a una Aglomeración Urbana. En ellos, las vías de comunicación ha dado lugar a una canalización axial del crecimiento en ejes continuos que son verdaderas calles, dejando en medio espacios rururbanos o mixtos. Esta formada por los cuatro municipios adyacentes donde hay conurbaciones, es decir Arteixo, Culleredo, Cambre y Oleiros.  Estos municipios tienen 124.387 habitantes (datos de 2019) que sumados a los de La Coruña (245.711) ascienden a 370.098 habitantes, Un hecho curioso: esa primera corona es por si sola superior a la población de la tercera ciudad más grande de Galicia. Sin embargo la dotación de servicios e infraestructuras y las inversiones de la administración regional y central, son muchos menores que las que corresponden a ciudades del mismo tamaño. De ahí los déficits acumulados. A pesar de ser la mayor Aglomeración Urbana de Galicia hay carencias importantes en infraestructuras, haciendo que el espacio urbanizado se encuentre claramente desarticulado. Menos mal que avanza la Vía Ártabra, pero no es suficiente.

Para ajustar las dimensiones reales con las administrativas sería necesario acometer una fusión de esos cuatro municipios con el de La Coruña. Evidentemente, el contexto actual no es favorable a esa determinación, pero no deja por ello de ser una opción. A estos efectos hay que recordar que en la anterior legislatura se hizo un intento para la fusión de A Coruña con Arteixo, que podía haber sido la primera de ellas, pero tácticas políticas lo impidieron a última hora. De momento, nos sirve para darnos cuenta de cuál es la población ajustada de La Coruña, y para confirmar que, fuera del corsé administrativo existente, se ha consolidado la mayor área urbana de Galicia

Por cierto, cuando esto escribo, el INE acaba de hacer públicos los datos de las entidades de población, y en ellos La Coruña-ciudad sigue siendo la ciudad más poblada y mayor de Galicia. Estos son los datos: la entidad de población ciudad de A Coruña tiene 213.516 habitantes y la correspondiente de Vigo, 201.100 habitantes.  Ya se ve que las cosas se pueden medir de diferentes maneras.

Vamos ahora el segundo anillo. La expansión del crecimiento urbano y la trasformación del uso del suelo y los modos de vida hacia parámetros urbanos, ha hecho que la aglomeración inicial de la primera corona, se expandiera en sucesivas etapas hacia fuera, de manera que lo que en los años noventa considerábamos el área metropolitana, y que coincidía con la Comarca de A Coruña, se esté ahora convirtiendo en una ampliación de la misma aglomeración. Así se formó el Area Urbana de La Coruña. De ella, forman parte, además de los cuatro municipios de la primera corona, los de Sada, Bergondo, Betanzos., Abegondo y Carral.

Sería importante ir adaptando la planificación y la gestión a la dinámica del territorio. Lo que antes era el área metropolitana es ahora un Área Urbana más densa y más conectada. Con frecuencia los debates y desacuerdos sobre las infraestructuras hacen que las inversiones s e retrasen, y que la urbanización sea cada vez menos accesible. Un hecho que provoca numerosos inconvenientes y gastos, en tiempo y en coste de transporte, a los residentes que tiene que desplazar a algunos de los otros menipeos del Área Urbana.  Los casos de Oleiros, Cambre y Culleredo son un claro ejemplo de esta situación. Una congestión diaria de tráfico que no tiene parangón en ninguna otra ciudad gallega, pero en este caso en sentido negativo. Es muy necesario acometer un plan territorial y de movilidad para el Área Urbana. Y ¿a quién le correspondería hacerlo? A la Mancomunidad con el apoyo de la Xunta de Galicia. Resulta evidente que la Mancomunidad de municipios es un instrumento clave para la gestión común de los servicios públicos, pero también para acometer una planificación conjunta del Área Urbana.  Lo fue también el Consorcio de As Mariñas, pero ahora que están realizando los trámites para convertirse en Mancomunidad Metropolitana debería añadir a su agenda, además de la gestión de los servicios urbanos, la planificación de las infraestructuras como objetivo. Y también hacerse esta pregunta, ¿con A Coruña o sin A Coruña? Antes de dar una respuesta hay que sopesarlo muy bien.

b) Una nueva identidad: la ciudadanía metropolitana.

Antes de terminar este apartado, me gustaría decir lago sobre la relación identitaria entre la población y el área. La pregunta es esta. ¿Se puede hablar de una nueva ciudadanía metropolitana? Retomaré la anécdota que al principio relate sobre aquellos estudiantes que consignaron en el papel que ellos eran metropolitanos. La hipótesis de partida seria esta: la población de los municipios que viven en la Aglomeración Metropolitana,  se mueve constantemente por ella,  participa de modos de vida urbanos comunes- aun dentro de  diferencias sociológicas- , está  afectada por  las medidas que en cada municipio se adopten,  y  , de una manera u otra, aspira a mejorar su calidad de vida, y considera el territorio como su espacio urbano común, reúne todas las condiciones requeridas para ser considerada con una realidad psicosociológica  común. Cada vez más los habitantes son más metropolitanos, porque viven en un municipio, compran en otro, disfrutan del ocio en un tercero, o trabajan en otro diferente. La aglomeración metropolitana es para la mayoría su espacio vital y relacional.  En la mayor parte de los casos se sienten más vinculados a los municipios de la aglomeración que a la propia ciudad de La Coruña, y se puede decir que han asumido una nueva realidad: ser ciudadanos metropolitanos, por encima de los referentes de lugar.  Por eso, para la mayoría piensan que el espacio normativo debería converger, con el espacio vital, para evitar que las diferencias administrativas se conviertan en barreras.  En una palabra, a todos les interesa tener r una Mancomunidad fuerte y cohesionada, una entidad capaz de acometer iniciativas de conjunto para resolver sus problemas, una Mancomunidad Metropolitana que vaya más allá de los inevitables localismos.

c) La Coruña ¿una ciudad barrera?

Y esa consideración vale también para el municipio de La Coruña, donde con frecuencia toman medidas pensando solo en los intereses de los coruñeses que viven en el municipio,  sin tener en cuenta los inconvenientes que esas medidas pueden plantear a los otros coruñeses, a los coruñeses metropolitanos. De no darse cuenta, pudiera ocurrir que las barreras funcionales y de movilidad, por ejemplo en los aparcamientos en el centro o en el transporte público, pueden llevar a que los coruñeses metropolitanos distancien cada vez más la frecuentación del centro de la ciudad, algo que de hecho ya está ocurriendo. Y más ocurrirá si las cosas siguen por el mismo camino. Para muchos metropolitanos, La Coruña se reduce a sus desplazamientos habituales a los centros comerciales, a las actividades de ocio del fin de semana, a los partidos del Depor o a participar en algunos eventos festivos o culturales. Y eso sería una mala noticia para los pequeños comerciantes del centro, para los negocios de calle o para otros servicios que la ciudad ofrece.

Los responsables de la ciudad deben pensar todo en términos metropolitanos y no en visiones locales, por tres razones: porque cada vez son más, porque también se sienten coruñeses, y porque son los clientes potenciales. Actualmente el centro de La Coruña es cada vez más una ciudad con barreras para una población que necesita utilizar el coche para desplazarse porque el transporte público es insuficiente, y al hacerlo se encuentra con aparcamientos cada vez más caros, que incumplen la ley de accesibilidad (ascensores), que ofrecen plazas pequeñas para coches familiares, y que en lugar de atraer producen rechazo.  Ahora que está en marcha un ambicioso plan de peatonalización y reurbanización del centro este aspecto debe tenerse como primordial, porque de lo contrario el futuro del centro será, como en otras ciudades ocurrió, un espacio urbano vacío una gran parte del día y de la semana. Un problema que puede dificultar la salida de la crisis. Si La Coruña no piensa en metropolitano estará poniendo barreras a la propia ciudad.

A medida que la población de la aglomeración metropolitana crece, sus centros urbanos albergan más negocios, y la diversidad de la oferta y su calidad hacen que ya no sea tan necesario ir a la ciudad, y, si al final la ciudad le pone barreras terminarán por quedarse. Para cualquier observador atento, es evidente que ya hay otros centros urbanos que ejercen nuevas centralidades, como es por ejemplo el caso de Arteixo, Oleiros, Sada, Culleredo- O Burgo, y que la clave está en  darse cuenta que La Coruña y los municipios de la Aglomeración Urbana son el mismo organismo urbano, un organismo vivo y cambiante, un organismo que, por serlo, se adapta a las variaciones le entorno, y que en esa adaptación encuentra nuevas opciones y construye una nueva realidad: la metropolitana.

Por eso, una vez que el metro se puso en marcha, se amplía el proceso expansivo, porque la urbanización se sigue expandiendo a medida que la ciudad amplía su radio funcional, y porque ahora los otros municipios han dejado de ser receptores para convertirse también en difusores. Este nuevo proceso de difusión urbana hace que el área metropolitana, como veremos, se expanda a otros municipios.

2.2.- EL ÁREA METROPOLITANA: EL NUEVO ESPACIO SOCIOECONOMICO

Como siempre, empezaré por clarificar los términos: entre el Área Urbana y el Área Metropolitana hay diferencias. La primera es una vinculación identitaria, de pertenencia; la segunda es una realidad funcional de vínculos socioeconómicos. En consecuencia, no es lo mismo ser ciudadano metropolitano que ser ciudadano de un municipio que forma parte del área metropolitana. Pero como la naturaleza metropolitana es dinámica, a medida que pasa el tiempo, nuevos lugares pasarán a convertirse en barrios urbanos, en pequeñas ciudades metropolitanas, y nuevos municipios pasarán a formar parte del área metropolitana. Unos ejemplos ayudarán a concretar las razones.  Es el caso de lo que ocurre cuando empresas de la ciudad, por las razones que sean, trasladan sus naves a polígonos más alejados, como ocurre en Cerceda, en Teixeiro, en Mesia, en Laracha y en Carballo. También son cada vez más los coruñeses y los nuevos residentes que eligen su segunda o primera vivienda fuera de la ciudad, sea en Oleiros, Sada, Bergondo o Miño, pero también en Cambre, en Abegondo, en Oza-Cesuras, en Aranga.  También se crean grandes dotaciones que ofrecen actividades para el tiempo libre y para la reunión social, como el golf o la hípica. Y así podíamos seguir. Son esas situaciones las que explican la incorporación de nuevos municipios al área metropolitana entendida como espacio socioeconómico y funcional.  Un proceso que obliga a revisar los límites para adecuarlos a la realidad vigente y que demanda la ampliación de determinados servicios públicos, principalmente los relacionados con la movilidad, como ya hemos visto.

Por eso, así como en los años ochenta el área metropolitana coruñesa era coincidente con la comarca de As Mariñas, de ahí el nombre del Consorcio Metropolitano, en la actualidad ese espacio se ha quedado corto, y los límites del área metropolitana se han expandido en todas direcciones. Un proceso que se puede visualizar en el gráfico que adjunto y que elaboré hace ya 10 años, pero que, en gran parte mantiene su vigencia. En él se ve la formación de un tercer anillo o anillo exterior del que forman parte municipios que hasta entonces eran ajenos al fenómeno metropolitano. Es más, hoy ya habría que añadir otros, como Oza-Cesuras, Curtis-Teixeiro y Carballo. Y esto ¿qué quiere decir?  Que los límites del área metropolitana cambian a medida que el dinamismo urbano aumenta, y que, por eso, para gestionar ese territorio es mejor crear organizaciones de gestión abiertas y flexibles, que faciliten su adaptación continua, en lugar de organizaciones rígidas, como son las áreas metropolitanas administrativas. Fue esta una de las principales razones por las que muchas de las existentes se disolvieron, como hicieron constar en los respectivos decretos de disolución.

 3.-LAS DELIMITACIONES VIGENTES DEL ÁREA METROPOLITANA.

Entonces ¿Hasta dónde llega hoy el efecto metropolitano de La Coruña? ¿Qué municipios se incluyen en las diferentes propuestas? ¿Qué población tiene? Estas son las preguntas que voy a intentar responder en este apartado.

Pero no me resisto a reproducir  un comentario sobre la diferencia de criterios existente entre alcaldes de la comarca sobre la ampliación o no del área metropolitana. No hace mucho, el alcalde de Arteixo proponía, acertadamente, que para constituir el área metropolitana era necesario incorporar también Laracha, Carballo y Cerceda. Y acertaba. El alcalde de Oleiros le respondia que eso sería para más adelante, que ahora era mejor seguir los de la Mancomunidad. También tenía razón. Ambos tenían razón pero pensaban en situaciones diferentes. Uno en el área metropolitana como una agrupación supramunicipal para gestionar servicios conjuntos, y otro en un área metropolitana para planificar el transporte público, el suelo empresarial, la red viaria y otros temas semejantes.

Todos tenían razón, pero en cada caso los enfoques eran diferentes. Fue esta diversidad de acepciones la que me incitó a escribir este tercer apartado. En él, haré un repaso de las diferentes delimitaciones vigentes y, en su caso, los indicadores y criterios utilizados. La finalidad es más divulgativa que técnica, pero nos puede aportar la perspectiva territorial necesaria para valorar correctamente la oportunidad de crear una entidad administrativa de gobierno metropolitano o de hacerlo pro otra fórmula diferente.

Un Área Metropolitana es, como ya he comentado repetidas veces, un espacio dinámico resultado de los vínculos socioeconómicos existentes entre los municipios en que se basa. Que también son dinámicos, es más la experiencia nos enseña que a medida que el área metropolitana crece el dinamismo se traslada de la Ciudad a la Periferia, es decir es más metropolitana y menos ciudad.

Para su delimitación se suelen utilizar numerosos indicadores socioeconómicos, como ocurre por ejemplo con el Altas de las Areas Urbanas del Ministerio de Fomento que utiliza 32 indicadores municipales, siendo los más definitorios los que miden los flujos, ligazones o vínculos permanentes entre municipios, siendo los más extendidos a nivel mundial la medición de los desplazamientos diarios, el crecimiento demográfico y la densidad.

Es también el caso de la delimitación de áreas urbanas funcionales que el INE efectúa dentro el programa europeo Urban Audit, que es la base europea de datos urbanos. En este caso, el criterio principal para decidir si un municipio forma parte de un área metropolitana es que al menos el 15 % de su población ocupada se traslade diariamente a trabajar a la ciudad principal o a otro anexo. En todos los casos la contigüidad espacial es una exigencia, es decir deben ser municipios contiguos. Veamos a continuación las delimitaciones utilizadas por los principales organismos, sea con fines estadísticos o para la planificación o gestión de servicios públicos.

3.1.-El núcleo básico del área metropolitana: la Mancomunidad y la Comarca.

En el nivel más básico esta la delimitación de la Mancomunidad de La Coruña, formada por el municipio de la ciudad y por diez municipios de la periferia: Arteixo, Culleredo, Cambre, Oleiros, Sada, Bergondo, Betanzos, Abegondo, Betanzos y Carral. Esa misma agrupación tuvo continuidad al crear el Consorcio Metropolitano de As Mariñas, pero excluyéndose el municipio coruñés. Es el núcleo básico al que anteriormente he denominado como la Aglomeración Metropolitana por el alto grado de inserción y de urbanización, por la intensidad y reciprocidad de los flujos y por su consolidación.

En 1992 esa fue también la delimitación que hice de la Comarca de A Coruña, excluyendo a Betanzos por ser cabecera de la Comarca de su nombre. Adjunto a continuación un mapa de la comarca en el que se incluyen los principales núcleos urbanos.

A continuación reproduzco el mapa de síntesis, que incluye el de la Mancomunidad, el del   Consorcio, y el de la Comarca (en este caso con la salvedad comentada de Betanzos).

3.2.- La delimitación de las Áreas Urbanas de España del Ministerio de Fomento.

Para su delimitación se han utilizado como fuente de información principal los datos del Censo de población y viviendas de 2011, datos de hogares de la Encuesta de Población Activa 2017 y del Nomenclátor de población 2018 a fin de contar con un dato reciente que sirviese como base a la clasificación por tamaño de población. Estas fuentes proporcionan el mayor nivel de información municipal existente, para el conjunto del Estado.

La aplicación de esos criterios para las Aglomeraciones Urbanas de España, permite agrupar de nuevo a los diez mismos municipios que anteriormente incluí dentro de la Aglomeración Urbana y que también coinciden con la Comarca de La Coruña, y con la Mancomunidad y el Consorcio, si se excluye Betanzos. .

Esta coincidencia de delimitaciones refuerza la identidad diferenciada del Área Urbana, como dije, la Aglomeración Urbana es el núcleo básico del área metropolitana. Los once municipios aglutinan una población total de 404.452 habitantes (2019), que se reparten del siguiente modo: A Coruña 245.711, primera corona 124.387 y segunda corona 34.348.

 3.3.-El Área Funcional Urbana del I.N.E.

En la publicación Indicadores Urbanos del Instituto Nacional de Estadística se incluye una selección y adaptación del contenido del proyecto Urban Audit, actualmente denominado “Data collection for sub-national statistics (mainly cities)” y que es el soporte de la base de Datos Estadísticos Urbanos de Eurostat . De la lista de indicadores recopilados se ha elegido un conjunto limitado de 39  que cubren distintos dominios, con información desde 2010. Los datos se refieren a “las conurbaciones o áreas donde el entorno urbano de la ciudad se expande más allá de sus límites administrativos y   a las zonas supramunicipales definidas por la intensidad de los desplazamientos diarios” poniendo como límite los municipios donde superen el 15% del total de la población ocupada, y que denominan Áreas Urbanas Funcionales.

Si comparamos esta delimitación con la anterior, observamos dos diferencias: por un lado se añaden los municipios de A Laracha y Oza-Cesuras y se excluye Betanzos.

3.4.-Las áreas de empleo de la Xunta de Galicia.

 En los últimos años se ha difundido una división de las Áreas de Empleo de la Xunta de Galicia, es decir se trata de una división sectorial, pero si la traigo aquí es porque ha alcanzado una gran difusión y en algunas ocasiones ha sido asimilada a la división del área metropolitana respectiva.  En el caso de área de La Coruña incluye las comarcas de A Coruña y Betanzos, las mismas que salvo alguna excepción poco significativa, forman la Reserva de la Biosfera Mariñas.-Mandeo. Estas dos comarcas son también parte del área metropolitana funcional delimitada en los mapas que presenté en el apartado anterior.

En comparación con la anterior, llama la atención que incluya todos los municipios de la comarca de Betanzos y excluya todos los municipios de la comarca de Bergantiños, que funcionalmente están a integrados en el área metropolitana funcional de La Coruña, como se veía en la delimitación anterior. Incluso, cuando hace poco tiempo, se trató de constituir el ente administrativo metropolitano, esos municipios manifestaron su interés en formar parte del mismo debido a las fuertes vinculaciones existentes. Me refiero a los municipios de A Laracha y de Carballo, pero también Cerceda.

Pero lo más curioso es los municipios de Bergantiños se agregan al Área Funcional de Santiago de Compostela, dando pie a que en términos mediáticos y políticos compostelanos se aluda a ellos como parte del área metropolitana funcional de Santiago de Compostela.  Desconozco la razón de esa división ni los criterios utilizados, si es que los hubo, pero es palmaria su inadecuación a la realidad.

3.5.-La delimitación del área del Transporte Metropolitano.

Ya he dicho anteriormente, que los indicadores de movilidad están entre los más significativos de los utilizados para la delimitación de las áreas metropolitanas. Máxime cuando son los propios municipios los que lo solicitan, atendiendo a la necesidad de dar respuesta a las vinculaciones socioeconómicos reales existentes entre los municipios considerados. Por eso me pareció de especial interés añadir la delimitación del área funcional resultante de la proyección sobre el mapa de las líneas de transporte metropolitano.

En él si incluyen municipios de las comarcas de Betanzos-A Coruña-Bergantiños, y coincide casi talmente con la delimitación del área metropolitana funcional que yo mismo realicé en los estudios anteriores, y que más arriba fueron expuestos.

Además de los municipios del Área Urbana anteriormente definida, en el sector occidental forman parte del área funcional, los municipios de A Laracha, Carballo, Cerceda y Ordes, éste compartido con Santiago; en el sector central se incluyen los municipios de Oza-Cesures y Curtis-Teixeiro, y en el oriental se añade el municipio de Miño, lo que por razones de contigüidad llevaría a sumar el de Paderne uno de cuyos extremos llega hasta la ría y une Betanzos con Miño.

En definitiva la mayoría de los concellos que forman parte de las comarcas de A Coruña, Betanzos y Bergantiños muestran una tendencia a integrarse en el Área Metropolitana Funcional de La Coruña. Tal como había expuesto anteriormente

Asimismo el análisis de estas delimitaciones demuestra empíricamente el efecto expansivo del proceso de metropolización en torno a la ciudad y al Área Urbana de La Coruña.

3.6-Región Urbana o Metropolitana.

Aunque ya lo dije antes, voy a recordar en que consisten. Esta denominación surgió en Estados Unidos por necesidades censales, y se asentó en Gran Bretaña y Alemania posteriormente, formando parte del modelo nacional de organización del territorio. Es un escalón superior al del área metropolitana y responde a la existencia de dos o más ciudades próximas en donde las periferias metropolitanas se superponen, y forman un eje económico y funcional. También se denomina Región Metropolitana.

Esta figura fue incluida en las Directrices de Ordenación del Territorio de Galicia, como Región Urbana ártabra, o Región Urbana Coruña-Ferrol. Comprende las los municipios de las comarcas de Bergantiños-A Coruña/As Mariñas- Betanzos -Eume y Ferrolterra. Ya lo habíamos visto.

Sus equivalentes serian la Región Urbana Vigo-Pontevedra o la Región Urbana Central de Asturias (Oviedo-Avilés-Gijón-Mieres –La Felguera). Mayores dimensiones tiene la Región Metropolitana de Oporto.

CONCLUSIONES: UNA HOJA DE RUTA PARA UNA GRAN CIUDAD METROPOLITNA.

Acabamos de ver cómo el proceso de metropolización , al expandirse en el territorio, ha dado lugar a tres escenarios diferentes y complementarios. Desde esta perspectiva territorial, y retomando lo expuesto en el anterior capitulo, ya estamos en condiciones de dar una respuesta a las principales preguntas al principio planteadas. Eran estas tres:

1.- ¿Sería conveniente pensar en la fusión de los municipios de la primera corona con el de A Coruña? Posiblemente solo como opción, al menos en este momento.

2.- ¿Cómo gestionar la Comarca? Los municipios del Área Urbana necesitan constituir un nuevo órgano de gestión, siendo el más factible una Mancomunidad Metropolitana para poder gestionar adecuadamente los servicios públicos encomendados. ¿Debería incluirse el de A Coruña en la Mancomunidad? Tampoco la respuesta es sencilla, pero parece una buena idea. Mucho más sencilla y eficaz que la de constituir otro ente administrativo obsoleto y disfuncional.

3.-Teniendo en cuenta las dimensiones actuales del área metropolitana, y su naturaleza expansiva, ¿es conveniente constituir un nuevo gobierno metropolitano siguiendo lo prescripto en la Ley de Régimen Local? La respuesta es más clara, porque, a la vista de otras experiencias fallidas, lo más probable es que generara más problemas que soluciones. Bastaría con la creación del Consorcio Metropolitano de Transporte, y con un Plan Territorial que ordenase los principales usos del suelo y la red viaria metropolitana, ya que el ordenamiento urbanístico local ya lo hacen los ayuntamientos. La legislación vigente lo permite.

En todo caso podría ser aconsejable crear una Agencia Metropolitana para la promoción de iniciativas de desarrollo que sean beneficiosas para el conjunto, algo así como la oficina de gestión de un plan estratégico. La respuesta la dejo abierta, porque antes de hacerlo es conveniente pensar en el tercer escenario: el de la Región Metropolitana Coruña-Ferrol.

4.- Poner en marcha la Región Metropolitana Ártabra sería una excelente idea, tanto para reforzar complementariedades como para ganar en economías de escala, pero solo a efectos de planificación y de promoción exterior. Para su aplicación ya existe el organismo adecuado: la Cámara de Comercio, Industria y Navegación, que tiene en su agenda la creación de un espacio común de gestión en el área Coruña-Ferrol, y como más pronto o más tarde habrán de abordar las autoridades portuarias,  y que ya es efectivo a nivel universitario y empresarial. Se trataría de cérea una Oficina especifica.

A mi modo de ver, son soluciones sencillas y pueden dar respuesta eficaz a las diferentes demandas existentes y futuras, sin necesidad de incrementar la ya costosa y compleja estructura burocrática y administrativa que tenemos con un nuevo gobierno local.

Termino diciendo que este seria para mí la hoja de ruta para la constitución de una gran ciudad metropolitana, como hace tantos años vengo defendiendo en mis estudios, publicaciones e investigaciones territoriales. Empecé a hacerlo en 1986. Han pasado más de 30 años. Pero hay una diferencia, lo que entonces podía ser visto como una utopía, en la actualidad se ha convertido en un proyecto viable. Al menos yo creo que en este momento se dan todas las circunstancias favorables para acometerlo.

Toda la zona ha padecido un brusca desindustrialización sin que se dieran soluciones alternativas, por eso esta propuesta podría ser una interesante estrategia para presentarnos a los posibles inversores como un territorio bien equipado, diversificado, con oportunidades y más competitivo. Solo falta un impulso conjunto. La Asociación Metropolitana 3.0 estaría dispuesta a servir de apoyo a esta idea, no en balde forma parte de sus objetivos fundacionales.

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