El deslumbrante alcalde de Vigo: de las fake news al anticoruñesismo.

El alcalde es el mejor propagandista.

Abel Caballero se ha mostrado en estos años   como un magnifico vendedor de su ciudad. Y también de si mismo. Ambas propiedades no son criticables, al revés, merecen un elogio, porque es una manera de promocionar la ciudad y también porque para él, como político, es un modo de gestionar con acierto los votos.

Dos aspectos hay que me llamaron mucho la atención. El primero fue la inteligencia política que demostró cuando el accidente del Marisquiño, con 450 heridos, le incitó, para contrarrestarlo, a poner en marcha una acción positiva de relumbrón. Y nunca mejor dicho: el alumbrado navideño se convirtió en el nuevo emblema de Vigo.   Yo creo que ni el mismo llegó a suponer el éxito mediático de dicha decisión. Las luces de navidad de Vigo dieron la vuelta a España, y gente de toda Galicia acudió, al menos un día, para ver las luces que el alcalde tan bien promocionó. Su aparición mediática en el ámbito nacional fue sorprendente, en primer lugar por su discurso comparativo en términos superlativos con las grandes ciudades del mundo (recordemos lo de Nueva York y la NASA), que en muchos casos fue objeto de mofa y su conducta puesta en cuestión de manera extremadamente jocosa (TV6 yTV5). Y en segundo lugar porque, ese cierto papel de payasete lo convirtió en el mejor embajador de su ciudad. Él supo llevar con humor la situación, y los vigueses felices y contentos de su ciudad y de su alcalde.

Después vino la segunda fase: vender la rentabilidad económica de la desmesurada inversión en iluminación navideña. No es fácil saber en qué medida influyó el relumbrón en la buena marcha del negocio hostelero y hotelero, porque al contabilizar un periodo tan largo (casi dos meses) , dentro de él se incluyen puentes muy frecuentados, y periodos vacacionales tradicionales, máxime cuando en esos momentos la ciudad disponía de enlaces low cost con otros centros urbanos. Si lo pensamos con lógica, comprobamos que otras ciudades gallegas en el mismo periodo tuvieron también muy buena frecuentación de visitantes. Por eso no todo el éxito se debe a las luces, pero nos vale. Además en esa época los portugueses, tradicionales compradores de los comercios vigueses, acudieron en masa, atraídos tal vez por las luces, pero sobre toda llevados por la mejoría económica de su país, especialmente en el norte de Portugal, a donde muchas empresas de la automoción trasladaron o montaron nuevas naves industriales. Todo contribuyó al éxito, pero hay que ponerlo en su justa medida, porque de no hacerlo lo que nos cuente estas navidades puede hacer temblar a medio planeta.

La humanización intensiva.

La realidad fue que el éxito electoral se lo ganó a pulso, tanto como los opositores lo perdieron. Lo que ya me pareció extraño fue aquel día que en una cadena de televisión nacional (13TV), le preguntaron por las características de su proyecto de ciudad. Se suponía, según el presentador, que debería ser excelente para lograr tantos votos. Mi sorpresa fue la respuesta del alcalde: citó, como sus aportaciones más relevantes,   cientos de calles humanizadas (sumó todos los años de mandato) y siete pabellones deportivos. La iluminación aparte, porque el propio presentador la excluyó de la pregunta. Yo, al oírlo, me quedé un poco perplejo, porque a menudo lo veo en la televisión local, en el programa de “Aló alcalde” (Vigo de cerca), donde aparece con tanta o más frecuencia que Feijoo lo hace en la TVG. Su programa es un ejemplo de comunicación política y de marketing ciudadano. No es extraño que los vigueses le adoren, y por eso le votan.

El caso es que, volviendo a la pregunta planteada, su respuesta me dejó perplejo, porque yo mismo, de oírle, tenía en mente un activo de realizaciones que me parecía mayor, y me pregunté ¿por qué solo dijo eso? Y cogí el coche y me fui a dar vueltas por Vigo (ciudad que quiero y de la que escribí un libro) para ver lo nuevo y lo viejo. Efectivamente la ciudad ha mejorado mucho. Pero ¿Por qué no mencionó la estupenda rehabilitación del Casco Vello? Tal vez porque en esos años la Xunta puso 150 millones (se nota el ascendiente vigués de Feijoo), y que, junto con otros grandes equipamientos, sumó más inversión que la del propio Concello.

El caso es que el modelo de calle humanizada lo extendió a toda la ciudad. Al verlo in situ, la fase nueva no me pareció tan acertada como cuando lo aplicó a las calles centrales y grandes avenidas. A mí, lo realizado últimamente, me resultó en exceso sobrecargado y agobiante. Salí de la ciudad buscando espacio libre y descongestionado. Llegué al magnifico frente marítimo de Samil-Canido. Allí me quedé un tiempo disfrutando de la ría. Y pensando en lo que había visto.

Cierto que puso algunos ascensores y escaleras mecánicas pero otras ciudades gallegas ya las habían instalado, caso de Coruña con el PP, y cierto también que la reforma de plaza América fue muy acertada. Otra cosa es el barco de la rotonda, el volcán de Coya, la rotonda de Rosalía de Castro y otros horrores parecidos.  Y recordé otras cosas discutibles, incluyendo el rescate del palacio de congresos por 35 millones, como consecuencia de una quiebra técnica que no supieron evitar, o el giro en el enfoque del MARCO.  Y el Marisquiño no debe olvidarse. El abandono de la Guía, del Castro (convertido en un aparcamiento) y de otros parques menores, me llamó la atención negativamente. En fin, ya se ve que no todas son luces, y hay aun más sombras si se evalúa el tejido productivo y l tasa de paro de la gran ciudad industrial de Galicia.

El alcalde del nuevo populismo en Galicia

Con todo, su éxito como propagandista es incuestionable, aun a costa de convertirse en generador de fake news con mayor abundancia de lo que de una persona ilustrada y culta como él podría esperarse. Este recurso a la media verdad, a la manipulación de la información, a las pequeñas mentiras y a todo lo que detrás de esa actitud se esconde forma parte del modelo del populismo en el que se inscribe la acción política de Abel Caballero. Sigue al pie de la letra todos los pasos. Además de las citadas fake news, ha generado un victimismo que le sirve para ensalzar su papel como defensor de la ciudad mediante la búsqueda de enemigos que lo son tanto de su persona como político como de la ciudad. Me suena aquello de ¡Vigo soy yo¡ En este juego dos son sus enemigos: Feijoo en la política y A Coruña como ciudad, atizando el sentimiento localista del viguismo antiguo.

A eso se suma la utilización de los medios de comunicación, adoptando uno de los formatos más singulares: el de Hugo Chaves, trasformado en el programa Vigo de cerca (Aló alcalde). Que yo sepa el uso de las redes sociales es menor que el propio de los populistas actuales, pero eso tal vez sea por razones generacionales, tanto de él mismo como de sus electores.

Ese populismo, tan vigente en la política actual, como muchos autores señalan, es siempre una amenaza para la involución democrática, como se demuestra en las democracias occidentales con tintes de en nuevas dictaduras populistas. Y no solo en países hispanos, también en Europa y Estados Unidos. De hecho en la política viguesa es muy difícil encontrar espacios abiertos a la libertad de pensamiento y menos aún a la libertad de opinión. Hay un pensamiento mediático único y un discurso único. Claro que eso también le pasa a Núñez Feijoo aun no siendo exactamente un populista, pero que adopta del mismo los aspectos que más le convienen para su estrategia política, desde las fake news (en eso es campeón) hasta el control mediático y de opiniones críticas. Así ha creado una corte de aduladores que le privan de la crítica social como factor de progreso que es. Y eso nunca es bueno a medio o largo plazo.

Lo malo de todo ello es que en el medio se cuele La Coruña. Tanto en Caballero como en Feijoo. Nuestra ciudad, que nada tiene que ver en esas luchas partidistas, y que sin merecerlo, es marginada, en un caso por las inversiones autonómicas, y en el otro, por ser objeto frecuente de ataques, en  una ciudad, Vigo, donde el  espíritu de colaboración  con A Coruña es ya dominante, y viceversa, principalmente en los niveles culturales más altos. Máxime, cuando como en todo populismo, muchos de los electores de Caballero (Abel) son personas de estratos socioeconómicos medios e incluso medio altos, que lamentablemente se dejan seducir por el discurso del neoviguismo excluyente.

Con todo, y a pesar de lo dicho, veo con simpatía e incluso con admiración al alcalde, por su inteligencia política y su conexión personal, por lo bien que conoce su ciudad, su capacidad para conectar con la gente y su fuerza para defender a Vigo. Son argumentos encomiables. A veces me ha llevado a exclamar ¡ojala tuviéramos en la Coruña un alcalde que defendiera su ciudad como el de Vigo. Lástima que lo embarre con ese localismo excluyente que tanto nos toca.

 

EL ANTOCURUÑEISMO OBSESIVO Y CALCULADO DEL ALCALDE VIGUES.

Lo que acabo de escribir, no impide, que su empeño en atacar Coruña me enfade cuando lo escucho, incluso cuando en informaciones que engloban ambas ciudades, sistemáticamente la excluye para citar solo a las otras que no son gallegas.   Eso sí que es localismo insano. En lugar de contribuir a difundir lo bueno que se hace en Galicia, se silencia todo y solo existe Vigo. Parece que le sigue dando resultado, pero no creo que ese sea el mejor camino. Y para demostrar lo que digo voy a poner algunos ejemplos.

  1. a) Vigo: el motor económico de Galicia. Hace no mucho la prensa y la tv local recogían las palabras que el regidor vigués pronunciaba con ocasión de una presentación de un estudio económico. Repetía, como casi siempre, que “Vigo fue y es el polo económico de Galicia, la ciudad referente y el motor de la actividad económica regional” cuando el estudio no decía eso. Hace tiempo que le vengo escuchando frases semejantes. Hasta ahora no les di importancia, porque las atribuía a su localismo populista; pero ante la insistencia empiezo a pensar que detrás de esa frase hay una finalidad mediática. Hacer que los medios y que todos los vigueses estén convencidos de que la estupenda ciudad del sur es el polo económico de Galicia. Y no le falta razón al proponérselo. . Aunque la realidad lo niegue (la base Ardan hecha en Vigo asigna al comarca coruñesa el 49% del valor económico y el 30% del empleo, y tanto el VAB como el PIB lo corroboran), el mensaje ahí queda. Y como el mensaje es lo que importa, si los medios colaboran, todos creerán que Vigo sigue siendo el motor económico de Galicia, aunque esa cualidad solo se pueda afirmar del sector industrial. Pero eso que importa, el mensaje repetido es lo que queda, sea verdad o solo media verdad. De ahí beberán después muchos periodistas apresurados, y lo que era un mensaje local se convierte en un factor de posicionamiento comúnmente admitido.
  2. b) Vigo, la ciudad más importante de Galicia. Antes hizo lo mismo repitiendo sin tregua que Vigo era la ciudad más importante de Galicia. Y tuvo éxito, porque la mayoría de los medios así lo repiten, sin más consideración, porque esa importancia se la otorga el hecho de ser el municipio más poblado, que como sabemos no es lo mismo que la ciudad mayor, porque no siempre el municipio y la extensión de la ciudad coinciden. Menos aún se puede decir que por eso sea la más importante. Como ejemplo nuestro caso: el escaso territorio del término municipal coruñés limita la suma de cifras estadísticas a favor, que ha de compartir con los municipios de su primera corona. El municipio de A Coruña tiene 37 Km2 mientras el de Vigo lo triplica (109 Km2) y por eso alberga 51 mil habitantes más. Si sumáramos Oleiros y Culleredo igualaríamos la extensión y superaríamos la población, con 310 mil habitantes frente a los 293 de Vigo. ¿Esa diferencia justifica ser la ciudad más grande o la más importante? No, pero todos los medios y escritos lo repiten sin descanso. Pero la cuestión no acaba ahí. Basta con hacer una pregunta ¿Cuál es la ciudad más importante de Galicia atendiendo a sus funciones urbanas y a su influencia regional? Muchos dirán que Santiago, otros que Coruña y otros muchos que Vigo. No es todo tan sencillo. La importancia no está en el tamaño, sino en el contenido.
  3. c) Vigo. El área metropolitana más importante. Hace un tiempo, un periódico local solicitó a un conocido y prestigioso profesor que escribiera un artículo demostrando que el área de la Coruña no era económicamente más importante que la de Vigo, y que al menos sean iguales, aunque siempre inclinando la información hacia la leve supremacía viguesa. Ya respondí en esta página con razones adecuadas. Y lo hice movido por la misma razón de quien la escribió: que muchos lectores pedían una explicación razonada. Y la hice. Los datos, por diferentes agregaciones municipales que se hagan, repiten una y otra vez la supremacía económica del área urbana coruñesa. Eso hoy lo sabemos todos, y no solo por Inditex.
  4. d) Rodas, la mejor playa del mundo.Y si descendemos a un hecho más local, tendremos otro ejemplo de la persuasión mediática del alcalde vigués: convencernos de que la playa de Rodas es la mejor del mundo. Efectivamente hace años el sensacionalista periódico inglés The Guardian puso a la principal playa de las Islas Cíes como la mejor del mundo, pero desde entonces ningún otro año figuró como tal , y van más de diez,  de manera que otras nuevas playas  fueron sucesivamente designadas como la mejor del mundo, porque cada año cambian. Pues bastó que apareciese un año para que se convirtiera en un slogan indiscutible. A pesar de ello, ya ningún ranking de playas incluye a la de Rodas, siendo la de Las Catedrales de Ribadeo la única playa gallega que aparece ocupando un lugar destacado en los rankings recientes de playas. Así ocurre este año en las 40 mejores playas mundiales de National Geographic o en las 25 de Tripadvisor, entre otras. No cabe duda que es un mérito del alcalde haber conseguido mantener viva la valoración inicial tantos años. Una vez más las fake news. Y su influencia queda demostrada la comprobar cómo incluso la propaganda oficial de la Xunta, siempre proclive a las Rias Baixas y Santiago, incluye ese atributo en su promoción. Y en Vigo todos contentos.
  5. e) la Xunta maltrata a Vigo. Es otra razón que justifica la inteligente política local del alcalde vigués: utilizar el buen resultado que proporciona asumir el papel de víctima y buscar responsables de la supuesta marginación o maltrato. En este caso, el principal responsable es siempre Núñez Feijoo, con razón o sin ella, y aun a pesar de que la inversión que aporta a Vigo es mucho más elevada de lo que reciben las otras ciudades, excepto Santiago, pero como los populares vigueses nunca pudieron o nunca supieron dar respuesta al enroque del alcalde con la actitud del presidente de la Xunta hacia su ciudad, es decir hacia Vigo, la falacia tomó cuerpo. Otra fake new. Claro que había que buscar más culpables y en este caso le tocó a Santiago de Compostela, la ciudad que por su condición de capitalidad y su representatividad recibe más inversiones, al igual que por la excesiva focalización turística en el Xacobeo. Hasta ahí tenía razón. Lo curioso es que el mismo argumento lo hizo extensivo a La Coruña, diciendo una y otra vez que la Xunta invertía todo en Santiago y en La Coruña. Da igual que hablara de infraestructuras, de equipamientos, de aeropuertos, de servicios etc. Siempre atacaba a La Coruña poniéndola en la lista de los enemigos de Vigo, aunque en realidad nuestra ciudad sea año tras año la que menos inversión de la Xunta recibe en proporción a su tamaño e importancia.  Abel Caballero no pierde ocasión para hacer comparaciones con nuestra ciudad y siempre presentándonos como culpables, pero también como segundones cuando le interesa exaltar la suya. Y eso es lo que no me gusta, porque alimenta un anticoruñesismo que conduce a un localismo falso e improcedente. Otra fake new.
  6. f) el localismo superlativo y excluyente. El paroxismo de tal actitud tiene lugar cuando, como no hace mucho ocurrió con la aplicación del 5G, informaciones nacionales enumeran las ciudades que tienen tal o cual atributo o donde se anuncia una inversión, y entre ellas aparecían La Coruña y Vigo. En este caso, el alcalde en sus frecuentes discursos televisivos siempre nombra las otras ciudades españolas y omite La Coruña. En Galicia solo puede ser Vigo ¡Faltaba más¡ Lo mismo ocurre cuando anuncia una actuación artística, para demostrar que solo en  Vigo había tales actuaciones. Y a cambio, siempre utiliza como ciudades de referencia, además de Madrid y Barcelona, Valencia, Bilbao, Sevilla o Zaragoza, porque esas eran las únicas ciudades españolas equiparables a Vigo. Dice siempre algo así” Vigo esta entre las grandes ciudades españolas con Bilbao, Valencia, Zaragoza o Sevilla. Esas son nuestras ciudades de referencia, las otras no cuentan”. Otra fake new , pero en este caso con actitud despectiva. Habría que recordarle al alcalde de Vigo que, como el INE acaba de publicar, las ciudades que concentran la producción económica en España son: Madrid, Barcelona, Bilbao, La Coruña, Valencia, Sevilla y Zaragoza, por este orden. En Coruña, Arteixo ocupaba el quinto lugar y Vigo el puesto número quince. ¿Estamos o no en la misma liga? Mientras, un estudio de mercado empresarial de los mejores destinos de turismo urbano en España incluye a La Coruña como única de Galicia con perspectivas de rentabilidad empresarial. También el informe IESE-ONU Cities in Movement sitúa a La Coruña, año tras año, como al quinta de España. De eso el alcalde de Vigo no se entera. Y por eso se lo digo.

Un saldo positivo: ha devuelto la autoestima a los ciudadanos y tiene a la ciudad en sus manos, con la fuerza de su liderazgo.

La realidad de todo esto, y para centrarme en lo positivo, es que los vigueses han recuperado su dolida autoestima. Hasta el punto ha sido así, que el alcalde se autoproclama una y otra vez como el hacedor de la mejor ciudad de España. Y todos le siguen entusiasmados, aunque en ninguno del ranking urbano al efecto la incluyan, ya que ni siquiera aparece.  En realidad toda esa paranoia mediática no tiene respaldo real, como los datos estadísticos de diversos organismos demuestran y como los rankings de ciudades manifiestan. Como tampoco en todos los años que lleva en el gobierno ha sido capaz de hacer un proyecto de ciudad, más allá de ampliar y adornar las aceras y mejorar las instalaciones generales. Por eso cuando le preguntaron cuál era el proyecto de ciudad que explicaba su éxito electoral, además de las luces, solo supo responder: humanicé más de mil calles e hice siete polideportivos.  La reforma de Balaidos la dejó en el aire, con razón. Eso en más de veinte años. A los vigueses les basta con las humanizaciones.

Claro que hay que sumar las inversiones de la Xunta y del Estado, principalmente cuando era ministra de Fomento Ana Pastor: consorcio del Casco Vello, Hospital, Ciudad de la Justicia, Intermodal, ampliación de Rande, descuento en autopista, etc. Hasta aquí recibió la mayor inversión de la Xunta, y ahora manejando los fondos de la Diputación y la Zona Franca tiene en su mano una gran oportunidad para su ciudad.  Una cosa hay que reconocer. Abel Caballero ha sabido aunar en la misma hoja de ruta a instituciones, empresarios, asociaciones, medios de comunicación y ciudadanos en general. Incluso su estrategia de ataque permanente a Feijoo le ha dado resultado, porque el presidente, vigués de residencia al fin, como respuesta aumentó la inversión que después el alcalde supo inteligentemente personalizar. Y eso es un enorme capital, porque demuestra muchas cosas:  que ha logrado devolver la autoestima a los vigueses, aunque a menudo con argumentos de fake news; que ha incrementado las inversiones en la ciudad, aunque fuera mediante confrontaciones; que ha reforzado su liderazgo, aunque a menudo excluyente;  y que está en condiciones de dar grandes pasos. Su papel de líder nadie le discute.  Solo en él está la capacidad de hacer de Vigo esa gran ciudad con la que los vigueses sueñan.

Para terminar una recomendación: que defienda Vigo, pero que deje tranquila a La Coruña.

Hay que convenir, finalmente, que su capacidad mediática es enorme, pero solo hay una cosa que le pido: que deje de pensar en La Coruña, que elimine ese complejo coruñés que le lleva al ataque, que cambie la confrontación localista por la cooperación entre las dos grandes ciudades de Galicia, ¡qué más da si en un ayuntamiento viven unos miles más o menos’. Lo que importan son otras cosas. Importa Galicia, y la Galicia del futuro se construirá en base al futuro de sus ciudades. Galicia es un sistema urbano policéntrico en red que tiene como elemento integrador y relacional su capital, Santiago de Compostela, por posición geográfica y por significado histórico; que cuenta con dos áreas metropolitanas situadas entre las más competitivas de España, y que por eso deben cooperar y superarse los localismos aislacionistas, tanto como evitar el regionalismo centralista y homogeneizador de Feijoo. Cada ciudad debe defender lo que le corresponda, porque tiene derecho a aspirar mejores cotas, porque la competitividad es positiva, y porque el centralismo nunca dió buenos resultados en términos territoriales y sociales. No es lo mismo el desarrollo urbano que el localismo. Aunque muchos intenten igualarlos, casi siempre como justificación de posturas individuales o por razones de predominio político.

Todos. Vigueses y coruñeses, somos gallegos, como los que viven en otras ciudades o aldeas; y todos tenemos derecho a progresar, por el bien de los ciudadanos, y por el bien de Galicia, Hace tiempo que los planes centralizados han demostrado su ineficacia económica y social, aunque en un determinado momento sirvieran para supremacismos políticos indebidos.

Pero ese progreso se puede lograr sin necesidad de manipular el sentimiento de pertenencia para convertirlo en ese localismo excluyente que promueve el alcalde de Vigo.  Porque en definitiva, el localismo urbano excluyente, como el vigués actual, y antes el coruñés, no es más que una manifestación aldeana del supremacismo político. Los gallegos, debemos cooperar, debemos conocernos mejor, debemos querernos más. ¿Qué a cada uno siempre le tira lo suyo? Bueno ¿y qué? Lo importante es saber ordenarlo al bien de todos. Y eso es el bien de Galicia, pero sin que nadie avasalle a nadie. Sin imposiciones y con más debates. Ahí está el éxito del equilibrio. La nueva alcaldesa de La Coruña lo ha planteado en el justo medio. Esperemos que se trasforme en realidad.

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