A Coruña recuperará su pujanza y el Depor su categoría perdida

Este es el subtítulo de un artículo que hace unos días publicó en un diario regional el conocido periodista José Castro López, en su día muy vinculado a Caixa Galicia y por eso buen conocedor de la ciudad. El articulo lleva por título: “Canta y no llores…” como el viejo corrido mejicano. Ese que los seguidores del Celta B le cantaron al Depor en el último partido, aunque al final quienes lloraron fueron ellos. El autor lo aplicaba a la actual situación de la ciudad que percibía como “inmersa en una crisis y una pérdida de protagonismo y prosperidad” que siendo acentuada por la pandemia venía ya de antes, según su opinión. Y al leerlo acudí al ordenador para escribir este artículo, no por lo que él dijera, que siempre lo hace con cariño a la ciudad, sino porque esa misma opinión se la he oído a muchos coruñeses nostálgicos de un pasado que se fue e inmersos en un presente que no alcanzaron a atisbar en todo su significado. Sus argumentos me servirán de guion para hacer mis comentarios, cuya finalidad es ayudar a visibilizar mejor la realidad actual y le potencial futuro de nuestra ciudad.

El Depor recuperará la categoría perdida”.

Con respecto al Depor se hacían las siguientes afirmaciones que paso a comentar una por una:

1.-Empezaba diciendo que para recuperar la categoría perdida “hay que buscarla en el césped jugando con criterio, lo que no hicieron los futbolistas de la plantilla” que, en el campo “parecían mas una banda alocada de aficionados que de profesionales”. En esto totalmente de acuerdo.

2.-Añadía después: la crisis “que viene de lejos llegó desde una crisis económica y una de malos resultados deportivos” También es cierto. Y señalaba que “una campaña prolongada contra la directiva y la indolencia de la ciudad” estaban en el origen del problema. Eso ya no lo veo tan claro porque la ciudad siempre acompañó con entusiasmo y firmeza a su equipo en una de las etapas más difíciles, y no faltaron personas que con mayor o menor acierto intentaron resolverlo poniendo su tiempo y esfuerzo y en algunos casos su dinero. Y eso nada tiene que ver con una actitud indolente. Como ahora tampoco ocurre. Tal vez, cuando eso escribía, se le iba el pensamiento hacía en un determinado directivo que en su momento llevó al Depor al mayor éxito de su historia. No veo lo de la campaña prolongada en contra ni la indolencia con el equipo.

3.-“Después– dice– aparecieron nuevos dirigentes que no vinieron a servir sino a servirse del cargo”. No sé si en algún caso eso fue así, incluso podía estar de acuerdo en algún caso, pero no se puede generalizar porque la mayoría apostaron por el equipo incluso arriesgando su trabajo profesional y sin recibir emolumentos. Ahí no estuvo acertado. Más razón tiene cuando afirma que “los desaciertos en la contratación de técnicos y jugadores precipitaron la situación”. Y eso fue así, porque el principal fallo del Depor fue la equivocada política deportiva.

2.-Y sigue su comentario aludiendo al caso Fuenlabrada, sentenciando que “los dirigentes políticos y sociales de la ciudad no fueron capaces de pegar un golpe en los despachos de la Liga Profesional”, y “seguro que el exalcalde Vázquez con una llamada telefónica pondría firme a todo el Consejo Superior de Deportes y se ampliaría la segunda división a 24 equipos”. No sé si Vázquez lo conseguiría o no, pero lo que ahora pasó fue una vergüenza y en eso sí que se demostró el escaso peso político de la ciudad. Y termina haciendo una alusión entusiasta nostálgica a Lendoiro que es en quien debía pensar cuando escribió este diagnóstico, sin darse cuenta que quien nos llevó a la cumbre futbolística también nos condujo a la crisis económica y eso sin entrar en otras valoraciones. El mérito de presidente Lendoiro es innegable pero los tiempos han cambiado mucho. También los del fútbol.

Efectivamente, Julio, como muchos coruñeses y gallegos, aún siguen pensando en le Depor que fue, y que poco o nada tiene que ver con el actual, pero no solo el equipo coruñés sino el futbol en general. La apuesta de Escotet por el proyecto deportivo coruñés es ahora la mayor que desde el punto de vista económico se ha hecho nunca, aun cuando con un modelo de propiedad diferente, aunque también más nítido, porque el “accionariado popular “no era más que una manera de vender lo que en la práctica era una propiedad con dueño. Ahora nos queda volver a los éxitos deportivos. Y como el autor dice el “Depor recuperará la categoría perdida”. En eso todos coincidimos.

¿La caída del Depor es también síntoma del decaimiento de A Coruña?”

Utilizando un símil hace tiempo acuñado, pero de dudoso acierto, que identifica el éxito de los equipos deportivos con la pujanza económica de las ciudades, dice que “la caída del Depor es también síntoma del decaimiento de A Coruña” Y afirma que “cuando la el equipo triunfaba en España y en Europa, la urbe ocupaba posiciones políticas relevantes, brillaba por su progreso urbanístico y ostentaba el liderazgo económico -financiero, comercial y empresarial como sede de empresas punteras. Después-sigue diciendo- llegó la crisis que se llevó todas esas fortalezas, y la ciudad perdió los liderazgos que ostentaba, entró en declive y arrastró al equipo”. Supongo que a los lectores que conozcan bien la realidad de la ciudad actual y hayan superado la nostalgia de la ciudad pasada estas afirmaciones le habrán de sorprender tanto como a mí. Comprendo que por su trayectoria profesional, que valoró muy positivamente tanto como a su persona, siga anclado en la nostalgia de un pasado que fue brillante y próspero y que el vivió en primera persona. De ahí que, como algunos coruñeses y gallegos nostálgicos, siga pensando en La Coruña de Vázquez, de Méndez, del Pastor, de Lendoiro, como el paradigma del progreso y la prosperidad coruñesa de antaño. Tenía yo un buen amigo-ya fallecido-que cada vez qué lo encontraba me repetía que la decadencia de La Coruña se inició cuando se marchó Fenosa”. Y no les falta razón al pensarlo, porque fueron etapas excelentes para la ciudad, pero se olvidan de otras cosas, principalmente de los graves errores de gestión de unos y otros que fueron los que llevaron a las entidades a su disolución o al fracaso. La crisis del ladrillo y la crisis financiera, ambas de origen especulativo, estuvieron en España íntimamente asociadas, y por si mismas explican todo lo que a los protagonistas de La Coruña anterior sucedió. Un legado urbanístico (de entonces) brillante pero con cargas económicas que los coruñeses seguimos pagando, una aportación al progreso de la ciudad y a su proyección cultural innegable pero mal anclada en la realidad social y cultural de la ciudad. Por eso no tuvo continuidad en algunos aspectos.

Sin embargo, la ciudad supo remontar esas crisis, se comportó como una ciudad resistente y por eso, más allá de la pérdida de algunas de sus instituciones y empresas, la historia de la prosperidad coruñesa no terminó ahí; Desde entonces la ciudad mostró una capacidad de resiliencia extraordinaria, gracias principalmente al empuje de grandes empresarios que ,aunque ya venían de antes, encontraron en el nuevo contexto una oportunidad para desplegar sus potencialidades, gracias a haber mostrado una inteligencia práctica envidiable. Ellos supieron llevar a esta ciudad a un liderazgo, a una prosperidad y a una riqueza que nuca había tenido. Lo del protagonismo en este contexto ya no viene a cuento. Lo del Depor es otra cosa, pero aun así sin el apoyo de Abanca y de otros empresarios la situación actual no hubiera sido posible. Y es esa nueva Coruña la que el buen amigo Castro, más alejado de la realidad local que entonces, no supo percibir al escribir su artículo.

La Coruña, una ciudad resiliente: una lectura desde las nuevas fortalezas.

La ciudad pre-covid, como siempre me repite un amigo, “iba como una moto”, pero ahora está siendo tocada por la crisis derivada de la pandemia y en cierto modo hace que algunos-como el autor citado- puedan afirmar en su artículo que está “inmersa en una crisis y una pérdida de protagonismo y prosperidad. Solo que eso se puede predicar de casi todas las ciudades, y en muchos casos con situaciones mucho más graves que la nuestra. La ciudad metropolitana actual tiene fortalezas nuevas para demostrar una vez más su resiliencia. La Coruña reúne suficientes condiciones para salir de esta crisis con renovadas fuerzas, aunque también con algunas heridas..

Para aportar algunos argumentos a esta tajante afirmación voy a identificar algunas de las fortalezas de la nueva ciudad, una ciudad que será diferente y mejor, y que tras la imprevisible crisis que la sumió en una etapa de parálisis temporal mucho más prolongada de lo que todos pensábamos, está en buena situación para responder con garantías a los nuevos retos que se esperan. Y, siguiendo con el símil futbol-ciudad, también el Depor , con una nueva propiedad que es garantía de futuro, con un nuevo modelo de gestión más eficiente, y con un nuevo modelo deportivo en el que la cantera será la base de la construcción del nuevo equipo, volverá a ser ese equipo emblemático de una ciudad que también inaugura un nuevo modelo urbano. Deseamos que el nuevo equipo sea el correlato de esa ciudad global y sostenible donde el empuje empresarial logre posicionarla entre los principales centros económicos y tecnológicos de España dentro un nuevo modelo productivo de economía verde, circular y colaborativa. .

Seguiré le relato del artículo que sirvió de motivación a este comentario para poner de manifiesto algunas evidencias de esas nuevas fortalezas.

1.-La ciudad ha crecido demográficamente más que en décadas anteriores, llegando a los 410.000 habitantes actuales que, aun viviendo en términos administrativos separados (algún día se fusionarán), habitan en la misa aglomeración urbana. Es por eso la primera aglomeración urbana de Galicia y la segunda del Norte de España. Cabe destacar que el principal factor de ese crecimiento demográfico es la llegada de nuevos residentes, unas veces por los cambios de coyunturas en países antes receptores (Venezuela, Argentina, por ej.) pero también por la atracción de talento que las empresas locales de la nueva economía generan Y eso hay que tenerlo muy en cuenta al repensar el futuro. La atracción de talento, como dice R. Flórida, es la principal fortaleza de una ciudad y su garantía de futuro.

2.-La Coruña actual aportaba antes de la pandemia la tercera parte del mercado laboral y del PIB de Galicia y el 50% del valor de la riqueza, siendo por eso la primera en aportación fiscal ( más del 40%) y en concentración de grandes capitales, y eso se manifiesta, entre otros indicadores. en los municipios con mayor renta , y los valores inmobiliarios mas elevados. Algunos de esos valores se mantienen e incluso se acentúan, pero otros se han estancado debido al fuerte impacto que la caída del consumo en los mercados nacional e internacional ha tenido en las ventas, empezando por el principal motor empresarial, Inditex, lo que ha hecho disminuir el potencial de ventas al exterior de la economía urbana. Otras empresas se han visto arrastradas por el cambio de coyuntura pero otras han sabido adaptarse al nuevo contexto, principalmente en lo que tiene que ver con la digitalización e internacionalización de los negocios. Por eso cabe pensar que una vez trascurrido este periodo, el potencial económico del área como polo empresarial y productivo más diversificado de Galicia salga más reforzado y se superen las cifras anteriores.

3.- En contraposición con lo anterior, hay que mencionar un hecho que puede tener gran trascendencia en la composición de la sociedad futura y en las características de la demanda interna. Me refiero a algo ya otras veces comentado: en la ciudad de A Coruña están las áreas con mayor desigualdad social y económica interna y la actual crisis ha acentuado esta dicotomía. Al debilitarse las tradicionales clases medias se están ensanchando una base social empobrecida formada una clase baja y media baja creciente. Un síntoma común a las ciudades en la globalización y que la actual pandemia reforzó. Resultado. La ciudad es más rica, la economía urbana es más próspera, pero la riqueza estará más desigualmente repartida, haciendo que la oposición entre los barrios empobrecidos y los espacios centrales y residenciales de calidad sea más manifiesta y den lugar a una ciudad más prospera pero más desigual. Y esto tendrá una gran influencia en la nueva distribución de las actividades comerciales y de servicios relacionada con los cambios en el consumo local.

3.-Dice el autor citado, y muchos otras personas piensan lo mismo, que antes La Coruña “ostentaba le liderazgo económico-financiero de Galicia y que esa fortaleza la ha perdido”. Hay que matizar esta afirmación. Cierto que la perdida de Caixa Galicia y del Banco Pastor supuso un duro golpe para una ciudad que presumía de su primacía financiera en Galicia. La absorción del Pastor fue, sin duda, la más dolorosa por su significado en la historia de la ciudad. Pero una vez pasada la etapa inicial, y dejando aparte otras posibles valoraciones, la ciudad pudo recuperar su función financiera en un nuevo contexto y en un mapa bancario español más selectivo. Solo ocho ciudades- entre ellas A Coruña- tienen actualmente sedes bancarias operativas (Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante, Málaga, Bilbao, Zaragoza y A Coruña) y otras dos mantienen las sedes sociales y fiscales (Santander y Bilbao) pero las sedes operativas se trasladaron a Madrid. Y en ese nuevo mapa financiero nacional, que aún puede sufrir nuevas modificaciones, ha sido Abanca la que tomó el relevo, instalando su sede operativa en La Coruña y la sede social en Betanzos. De su mano han llegado nuevas empresas del sector. De este modo se ha recuperado la primacía financiera y mejoró su posicionamiento en el mapa español. A eso debemos sumar la reordenación de la red nacional y la concentración de las sedes territoriales de los grandes bancos en La Coruña como principal centro financiero del Noroeste de España. Por eso se puede afirmar que Coruña recuperó su papel financiero pero con otro formato. Incluso se podría añadir que en el nuevo mapa nuestra ciudad se ha reforzado en el sector fintech, gracias a que el Centro de Innovación de la antigua Caixa se ha convertido en el centro tecnológico el Grupo Banesco que engloba todas las entidades financieras del grupo Escotet, expandidas por varios países americanos y también por España y Portugal. Por eso la ciudad sigue ostentando esa función aunque adaptada a una nueva situación. También es verdad que estamos ante una actividad sumamente dependiente de las grandes decisiones del mercado financiero global, pero enfrentamos la etapa postcovid con una fortaleza renovada.

Otra cosa es lo relacionado con el papel del sector financiero en el proyecto cultural auspiciado por las anteriores entidades financieras, y que en gran parte se desplomó ante la orientación de la obra social de las empresas en otras direcciones, lo cual supuso un duro golpe para la continuidad de algunos proyectos culturales de gran envergadura y de prestigio nacional o internacional (OSG, grandes exposiciones, ópera etc.) . En esto la pérdida de fuerza ha sido notable, aunque siga siendo la principal oferta de Galicia pero con una caída notoria en el posicionamiento coruñés dentro del escenario cultural español, donde en otras ciudades el apoyo del sector público y privado aporta más oportunidades. .

4.-Hablemos ahora del liderazgo comercial. Durante décadas A Coruña ha sido el principal centro del comercio especializado de calidad de Galicia. Hoy las cosas son de otra manera, tanto por el predominio de las grandes cadenas y de los nuevos formatos como por la homogeneización creciente de la oferta comercial en todas las ciudades de un determinado tamaño. Como me decía un familiar de San Sebastián, antes esperaba a ir a Donosti para comprar ropa, pero ahora las tiendas son iguales allí a las de las otras ciudades. Efectivamente, en el ámbito comercial las cosas han cambiado mucho, pero no cabe duda que tanto en el comercio minorista de calidad como en el mayorista La Coruña se ha reforzado como centro comercial y logístico del Noroeste de España, en gran parte gracias a Inditex pero no solo. Sigue siendo una de sus fortalezas, pero la disminución de la capacidad adquisitiva que se avecina y las nuevas modalidades on-line están haciendo tambalear el modelo anterior. Nuestra ventaja comparativa es que Inditex ha sabido anticiparse y asumir el liderazgo mundial en la venta on-line y que el centro mundial lo ha localizado en Arteixo, en sus nuevas instalaciones, incrementando el empleo de calidad y la atracción de talento y el desarrollo de nuevas empresas aprovisionadoras de servicios especializados en el ámbito del “retail” internacional. En cambio en el ámbito mas local hay que señalar tres cosas: los centros comerciales para recuperar su actividad están adoptando nuevos formatos adaptados a la nueva demanda (Breogan Park y Espacio Coruña) pero su papel no volverá a ser el de antes; del mismo modo el espacio comercial urbano tiende a concentrarse en algunos centros de barrio de comercio básico y el nuevo centro comercial de la ciudad en el entorno de la plaza de Lugo , con la mayor oferta gallega en el denominado comercio de lujo, favorecido por el incremento de las rentas altas; y ,en tercer lugar, la decadencia comercial de las calles tradicionales del centro histórico ( Real, San Andrés) solo puede suplirse con la búsqueda de un nuevo nicho en actividades especializadas de vanguardia, pro cuya viabilidad siempre dependerá de cómo evolucione la demanda local. Resultado: el liderazgo comercial se reforzó pero en un nuevo formato y con nuevas incertidumbres, que, por otra parte son comunes a muchas grandes ciudades.

5.-Que decir del liderazgo empresarial como sede de empresas punteras. El periodista a quien sigo afirma que la ciudad lo ha perdido, aunque es fácil comprender que esa apreciación es la menos acertada, porque tan solo la presencia de la sede de Inditex ha supuesto una fortaleza con unas dimensiones económicas que antes la ciudad nunca había tenido. Y no es la única. A su amparo se ha desarrollado un importante tejido empresarial, unas ya estaban antes y ahora están en fase de difícil adaptación al nuevo modelo (sector del contract), y otras están en fase de crecimiento y diversificación para aportar el software que la sede de la gran empresa textil precisa, y que les posibilita abrirse a nuevos mercados exteriores. Esta y otras razones han hecho que La Coruña sea hoy uno de los polos nacionales, posiblemente el cuarto, de las industrias tics que, si se logran los objetivos previstos con la implantación de la Ciudad de las Tics en la fábrica de armas, se reforzará su atractividad a escala nacional e internacional. Es por ahora un reto. A todo ello hay que añadir otras muchas empresas como la Estrella Galicia, o la propia Greenalia, que puede devolver a la ciudad su posición pasada en el ranking de empresas del sector de la energía. Pero hay otras muchas empresas líderes, como ocurre en el ocio-juego, en alimentación, en moda, en economía circular, etc. Hoy La Coruña presenta el mayor desarrollo empresarial y economioc de su historia. Y también su dimensión más internacional, que le hace figurar en el ranking de las ciudades intermedias globales.

6.-Tambien se dice en el artículo, y muchos coruñeses lo siguen pensando, que en la época de Vázquez La Coruña brillaba por su progreso urbanístico y que eso ahora ya no ocurre. Y en gran parte es cierto. Baste una enumeración para evocar la excelencia del pasado: el paseo marítimo, los museos científicos, la orqueta sinfónica, el auditorio-teatro de la ópera y palacio de congresos, la red de bibliotecas, los centros cívicos, las salas de exposiciones, los grandes recintos multiusos, o los grandes parques de la Torre, de San Pedro, de Bens o de Eiris, para darse cuenta de lo que supuso aquella época. Otras cosas quedaron en el armario de los proyectos, y en los años trascurridos otras se eliminaron, como el gran error de suprimir el tranvía histórico. Ningún otro alcalde ha logrado tal cúmulo de realizaciones, y la mayoría de sus sucesores se limitaron a actuaciones de pequeño calado aunque entre todas contribuyeron a mejorar la ciudad en aspectos puntuales. Hoy, después de la parálisis casi total del gobierno local anterior y el fracaso de su modelo de ciudad participativa, intenta recuperar su referencia urbanística como ciudad sostenible, saludable y habitable, pero de momento las realizaciones escasean y las metas son del ámbito cotidiano. La nueva política local pretende llegar a ser ejemplo de ciudad sostenible pionera en muchos de los objetivos consignados en la agenda 20/30. El tiempo lo dirá. Pero la gran oportunidad para volver a brillar en el concierto del nuevo urbanismo reside en la capacidad de acometer una renovación del frente portuario para crear un nuevo referente urbano en España, como lo fue en el pasado, para lo cual reúne muchas de las condiciones requeridas, pero todo depende de cómo sea la gestión. La Autoridad Portuaria, tiene lo más difícil: una visión de futuro ambiciosa. Pero como debe ir de la mano de las demás instituciones urbanas, regionales y nacionales implicadas, el camino aun esta pro recorrer. También el tiempo dará la respuesta a este gran reto. Y de como sea esa capacidad de respuesta dependerá la posibilidad de volver a ofrecer un “urbanismo brillante” y situar a La Coruña en la cumbre de las ciudades innovadoras españolas.

Se dibuja de una Coruña más próspera y mejor.

Sin entrar en más disquisiciones que podrían hacerse, y tras dar respuesta a las valoraciones que contiene el artículo de J. Castro que me ha servido de estímulo y guía, lo más interesante es poner de manifiesto que la Coruña actual y la que está por venir, es una realidad urbana nueva y diferente de la ciudad de éxito de los años setenta y ochenta y que, tras haber sido capaz de dar una respuesta positiva a las sucesivas crisis( la crisis general de los noventa, la crisis del ladrillo y la crisis financiera del 2007) la ciudad se ha fortalecido en todos los aspectos. Hoy la Coruña está más fuerte, es más sólida, es más rica y próspera y atraviesa una etapa que nunca en su larga historia había tenido, al ser capaz de pasar de ser una ciudad de ámbito regional en los años ochenta-noventa (recuerdo mi libro “La Coruña metrópoli regional”), a situarse en el ámbito internacional y aun global. Hoy es con Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao y Málaga uno de los principales polos económicos de España. Y hacía mucho tiempo que esta pequeña ciudad el noroeste no había alcanzado tal posicionamiento. Ahora solo nos queda que el Depor avance en la misma dirección y vuelva a aportarnos razones para sentir ese orgullo coruñés que solo nuestro equipo emblemático es capaz a de conseguir.

Y termino con lo de “canta y no llores” del autor, porque efectivamente el Depor volverá a cantar victorias, sumándose a las de la propia ciudad, aunque la pandemia este dejando un rastro tremendo y muchos logros quedarán en el camino. Espero que así como fue la ciudad intermedia española que salió con más resiliencia de la crisis anterior, como comprobé en un análisis empírico sobre las ciudades españolas publicado en una valorada revista científica, también logre lo mismo al salir de la actual, pero con un urbanismo renovado y más sostenible, con una economía verde y circular innovadora e internacionalizada, con una sociedad más responsable, más solidaria, más creativa y menos consumista, con un área metropolitana comprometida con el cambio climático, y con un destino turístico renovado y pujante, también para los cruceros que solo están esperando a que cambien las cosas para volver. Ahora cantamos en voz baja pero pronto lo haremos a viva voz para que todos lo oigan y puedan superar el pensamiento antiguo y nostálgico de una Coruña que ya pasó y que no es momento de añorar sino de mejorar. Estamos en otro tiempo y con otros objetivos. Y esta vez vamos muy bien encaminados. Al menos a mi me lo parce.

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