Comunicar Langosteira y Caneliñas por tren… ¿para qué? ¿para quién? ¿para dónde?

Interesante reflexión sobre la ineficacia de nuestros puertos por la mala gestión ferroviaria.

En logística se afirma que un puerto sin ferrocarril es como un aeropuerto en mitad del campo: pueden llegar y salir aviones (barcos), pero los viajeros (las cargas) no van a ninguna parte.

En el golfo Ártabro tenemos dos puertos de esta especie, los más modernos y costosos de Galicia, condenados al ostracismo y generando resultados negativos. Y así seguirán. Apunto a la responsabilidad de las administraciones, sobre todo Xunta y Fomento, y de los empresarios.

Como algunos aeródromos, los puertos citados se construyeron a mayor gloria de las ciudades próximas que los albergan, y para solucionar problemas coyunturales en ambas urbes. Por este motivo, el ferrocarril de acceso a los puertos no fue ni una prioridad, ni una condición. Más bien, ahora es una consecuencia: “un puerto sin ferrocarril no está muy bien visto”.

Porque… vayamos a la esencias de este asunto. ¿Cuáles son los voluminosos y permanentes  tráficos que originan los entornos de estos dos “grandes puertos”? ¿Qué necesidades tiene el hinterland del golfo Ártabro, de abastecimiento importador, o de producción exportadora que precisa de estas dos macro infraestructuras?

Elevando el nivel geográfico al territorio gallego, donde ya tienen que competir con los 3 puertos de la costa pontevedresa… ¿Qué productos garantizarán por décadas las llegadas/salidas de barcos de tamaño medio para atender necesidades generales de la población o las particulares de empresas industriales, energéticas, mineras etc.?

Y si los vemos como, o deseamos que sean, puertos de alimentación/distribución a nivel peninsular, donde la competencia se multiplica por cinco… ¿cuáles son los tráficos que los puertos van a asegurar, de llegada o salida, para otras regiones de España que compensen las inversiones y el mantenimiento y gestión de las instalaciones portuarias que mantenemos en nuestra comarca ártabra?

En logística hay estudios y criterios de generalizada aceptación, sobre que los tráficos ferroviarios de los puertos se componen de grandes volúmenes de materiales primarios o producciones masivas desde/hacia distancias cortas/medias, y de los tráficos de tipo medio o voluminosos transportados desde/hacia largas distancia.

Partiendo de que los puertos del norte de Galicia, salvo San Cibran, sólo gestionan temporalmente (mientras no se cierren las centrales térmicas de Gas Natural Fenosa y de Endesa) tráficos voluminosos de combustibles fósiles, de los que sólo los sólidos se trasiegan por vía férrea para Meirama, ya que As Pontes carece de ferrocarril, y de que otros tráficos (leche, madera, piensos, combustibles re-elaborados, cemento…, el movimiento de contenedores es testimonial) no tienen la consideración de masivos… queda la opción de “vitalizar” los puertos ártabros con tráficos peninsulares.

Pero, ¡ay¡ con las líneas férreas hemos topado. Los puertos de Ferrol y A Coruña distan (distarán) de Venta de Baños, o de Medina del Campo, lugares en que se unen nuestras líneas de Ponferrada y de Zamora a la red nacional de grandes circuitos mercantes, entre 253 y 362 kilómetros más para llegar a Madrid (que es lo mismo que hacia toda la vertiente mediterránea) que los puertos directos competidores de Gijón, Santander y Bilbao.

Eso es así fundamentalmente porque Adif encamina preferentemente los trenes gallegos vía Monforte-Ponferrada-León (incluso los de Vigo, Marin o Vilagarcía) línea que, además de contar con los peores perfiles de trazado de la Península, del mismo nivel que el cruce de Pajares, no dispone de estaciones susceptibles de prolongación además de contar con curvas que impiden la circulación a las velocidades específicas de los mercantes.

Al mismo tiempo se impide, o no se favorece, el uso de la línea de Zamora que, con pendientes suaves, y con estaciones de fácil alargamiento, que permitiría reducir 160 km las distancias de los trenes desde/hacia Galicia, para hacerlos en verdad competitivos con los del Cantábrico.

¿Y qué interés pone la Xunta de Galicia para corregir esta disfunción o qué actuaciones realiza el ministerio de Fomento para paliar este uso discriminatorio de rutas? Naturalmente, las Confederaciones de Empresarios y las Cámaras de Comercio, Industria y Navegación están igualmente implicadas en la dejación, así que tampoco se van de rositas…

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